BAILANDO CON EL ENEMIGO. DIARIO PERFIL. DOMINGO 7 DE JUNIO 2015

El travestismo político y la hiperpresencia mediática de dirigentes sumaron escepticismo en los votantes a dos meses de las PASO.

¿Qué está pasando con la política para que un dirigente piense que puede mudar de  partido o  de un espacio político a otro sin ser penalizado por los votantes? ¿O cuándo las posiciones expresadas en un momento dado pueden desaparecer al poco tiempo y ser reemplazadas por pensamientos absolutamente opuestos? ¿Dónde quedó el temor a la sanción de los votantes por  claudicar a las promesas enunciadas durante una campaña?El travestismo se adueñó del espacio político y muestra una dirigencia corriendo por los andenes de una estación central donde se tramitan los acuerdos, tratando de subirse al tren que pase más cerca del lugar de donde no quieren partir.

Lo que va delineando la praxis política es una donde la performance sustituye al ágora, al debate sobre propuestas alternativas. Y ello es posible porque estamos ante una sociedad con grados importantes de escepticismo. Una sociedad que espera poco de la política salvo perpetuar el presente, especialmente cuando el sentido de bienestar está depositado en el consumo.

Las democracias se han expandido en nuestro continente y existe un evidente compromiso ciudadano con  los sistemas democráticos. En este sentido Argentina no es la excepción. El militarismo ha quedado en el pasado, la estabilidad política es privilegiada  y los liderazgos demandados imponen un perfil de horizontalidad en el vínculo de representación, impensable décadas atrás. La autonomía de los electores es cada vez más evidente y las viejas demandas de carisma y poder han dado lugar a cualidades tales como eficacia, capacidad de diálogo y transparencia. Sin embargo, en muchos de estos países –y el nuestro no es la excepción– vivimos democracias de baja calidad, gestiones de rasgos autoritarios, escaso respeto por la ley, altos  niveles de corrupción e impunidad y tolerancia social incompatibles con una verdadera cultura democrática. Al tiempo, y como describe  el politólogo francés Bernard Manin, transitamos lo que ha caracterizado como “democracia de audiencias”: Por un lado, un escenario con actores (políticos, legisladores) que interactúan adueñándose del espacio público bajo el supuesto de encarnar la representación  mayoritaria de la opinión pública y por otro, el público, el ciudadano común, que observa  –generalmente a través de la TV– y  que se expresa de manera directa casi exclusivamente  en situaciones de conflicto o en el momento de votar. Estas dos esferas se muestran cada vez más autonomizadas y lo que la gente percibe es que el contrato de representación que las conecta y que expresa el voto, es una ficción.

Protagonistas. Así, a dos meses de las PASO y cuatro de la finalización del mandato, nuestra propia escenificación política muestra en el escenario una presidenta que coloca como prioridad de su estrategia política sostener centralidad y proyectar su poder más allá del 10 de diciembre, una oposición que no termina de cuajar en un espacio que ofrezca ser una alternativa suficientemente confiable y desde la platea, una ciudadanía –escéptica de lo que puede hacer por ella la oferta política existente para mejorar su calidad de vida– que observa atónica y sin comprender el significado de las tramas, intercambios y “pases” de dirigentes entre diferentes fuerzas políticas, amén de la carencia de un discurso que enmarque un horizonte de futuro. Casi una puesta de E. Ionesco o S. Beckett y la idea del “sentido del sin sentido de la vida”, que expresaban sus obras.
Sin duda el advenimiento de la llamada videopolítica ha producido cambios en los modos de hacer política y que tienen un efecto directo con los modos de formación, los tipos y las funciones de los liderazgos.

Por una parte, la declinación de las afiliaciones partidarias y la participación política (un fenómeno penetrante en Europa, que en nuestro país y otros países de A. Latina se ha revertido en parte  en la última década) los medios de comunicación se han ido convirtiendo en las fuentes fundamentales de información política en el momento de tomar decisiones electorales y de formarse opinión.

Por otro, la espectacularización de la política. La televisión como principal escenario de la disputa y la construcción política impone su lógica temporal y de entretenimiento, y prioriza el impacto emotivo antes que la reflexión racional y la puesta en escena antes que el discurso político. No es la política que toma los espacios televisivos para imponer su lógica, sus tiempos, su lenguaje, sino la televisión la que coloniza a la política y adapta su discurso y sus personajes a sus formatos (la “tinellización de la política”). La hegemonía de los formatos audiovisuales ha subordinado la palabra política a la imagen, devaluándola, mientras que la irrupción del marketing y la publicidad en las campañas aporta herramientas provenientes del mundo comercial que privilegian las modalidades de enunciación (“cómo decir”) en detrimento de los contenidos (qué decir).
Todo ello converge en una personalización de la política, y el electorado tiende a efectuar sus opciones de voto de acuerdo con criterios que responden a la imagen y la personalidad de los candidatos antes que por adhesiones a sus ideas o por adscripción partidaria o ideológica.
Hay un nuevo espacio que se construye desde los medios alrededor de la figura del personaje político, un espacio que se adentra en la vida privada, en su vida cotidiana más que los discursos políticos. Así, las plataformas comunicacionales sobre las que se instalan se asemejan a la lógica de un show business, sometiendo la política a las reglas de la publicidad y el espectáculo. La política se enfrenta así a nuevos códigos para lograr que los candidatos sean visualizados y posicionarse en el imaginario ciudadano.

De tal modo, los votantes saben más de los políticos sobre lo que  les gusta comer, cuándo conocieron a sus parejas, o quién les elige la ropa, que ideas acerca de cómo lograr mejorar la calidad de vida de la gente y sobre todo, qué país imaginan dejar para las próximas generaciones, si es que ello está en su hoja de ruta.

De tal modo, asistimos a la constitución de partidos o pseudopartidos organizados en derredor de una figura, que pueden carecer de programa partidario u organización territorial y que privilegia a los medios como escenarios de construcción proselitista. Es aquí donde la función del liderazgo se reafirma, pero a la vez, como señalamos más arriba, se resignifica y se refuncionaliza.

Duda I: ¿estamos asistiendo   a un proceso de renovación o de desactivación política?

Duda II: ¿qué tipo de democracia es la que se corresponde con estos cambios?

http://www.perfil.com/columnistas/Bailando-con-el-enemigo-20150606-0090.html

La Gran Confusión. Diario Perfil. Sábado 25 de Abril 2015

La gran confusión

Por Graciela Römer. Cómo las necesidades que movilizan a los votantes articulan con la nueva representatividad de los espacios políticos.

INDECISIONES | Foto: Pablo Temes

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El actual proceso electoral está poniendo blanco sobre negro cuestiones que evidencian las transformaciones y desafíos a que está siendo expuesto el sistema político argentino. Por un lado, el tradicional sistema de representación política basado en partidos de fuerte identidad, sostenidos en anclajes sociales y culturales, está siendo sustituido por la convergencia de espacios políticos, muchos de ellos de perfiles ideológicos sustantivamente diferentes y en muchos casos competidores electorales en un pasado reciente (y de manera aún más extravagante, compitiendo paralelamente en territorios y fórmulas distintas).

¿Qué elementos los amalgaman? Desde lo estratégico, el objetivo es ganar espacio en las estructuras de poder político ya sea para crear masa crítica que permita –en el caso de las fuerzas de oposición– vencer al oficialismo, o bien para buscar posicionarse esperando por tiempos políticos más favorables. Desde lo operativo, a través de candidatos de origen variado, pero cuyo principal atributo es poseer un alto nivel de conocimiento público y estar bien ubicados en las encuestas. No importa tanto su historial político. Es más, cuanto menos “contaminado” de política, mejor.

En el actual mercado de la política hoy se intercambian sin pudor carnets de membrecías a la cooperativa de partidos de que se trate, a condición de portar: buena imagen pública, poder de convocatoria y, además, capacidad de generar recursos en campañas cada vez más difíciles de financiar. Pero las suscripciones de socios pueden durar poco. No hay un esprit de corps que no claudique frente a propuestas más tentadoras o resultados electorales más seguros que permitan alcanzar al menos objetivos menos altruistas que aportar al bien común.

El travestismo es otro fenómeno recurrente en esta campaña, sumando al desconcierto general y a un reforzamiento del descrédito y la desconfianza hacia la política y los políticos. La fuga de dirigentes hacia el peronismo o hacia el macrismo, las dos fuerzas que en las encuestas aparecen en los últimos meses con una relativa supremacía sobre el massismo, ha sido moneda corriente por estos días.

Por ello, el desafío de reconstrucción de los lazos de representatividad entre los actores políticos y sociales es complejo y se impone como prioridad. Cierto es que la sociedad reclama eficacia en los resultados, esto es, soluciones a demandas y problemas concretos entre los que el bienestar económico y una mayor equidad social aparecen como centrales. Pero reclama además probidad y coherencia en su dirigencia, transparencia y juridicidad en los actos de gobierno, amén de una Justicia independiente como instrumento privilegiado para lograrlo.

La idea que existe hoy en la sociedad es la de una demanda de continuidad, paralela a la del cambio

Más preocupante aún es el malestar de la población frente a la imposibilidad de ver reflejadas sus demandas y necesidades en fórmulas simplistas encorsetadas en la dicotomía cambio y continuidad. ¿Es el eje continuidad vs. cambio el que finalmente decidirá la orientación que tendrán los electores?

Según este enfoque, el éxito electoral sería obtenido por aquel dirigente político que más eficazmente administre esta ecuación. Sin embargo, los criterios que deciden el voto ciudadano son mucho más complejos. En primer lugar, “cambio” es un término políticamente polivalente. Un “significante vacío” que no tiene por sí mismo especificidad programática y puede adoptar diferentes contenidos, orientaciones e intensidad.

Un buen ejemplo de ello es la campaña de Barack Obama de 2008 y de Zuluaga en Colombia de 2008, en la primera el significante “cambio” fue una de las principales y más eficaces piezas de su estrategia retórica. Pero ese concepto recogía una demanda que fue desplegada no sólo en múltiples públicos y slogans sino que fueron propuestas programáticas para llevar adelante la visión de país que Obama tenía para los Estados Unidos. Lo opuesto sucedió en Colombia, donde la propuesta cambio-continuidad fue un fracaso, pues no logró sintonizar correctamente ni convertir en propuestas concretas la demanda de cambio del electorado.

Consensos. La mayoría de los argentinos expresa hoy un fuerte consenso negativo respecto a las políticas de seguridad (88,5% de rechazo), el rumbo de la economía (83,6%), el reclamo de transparencia de los actos de gobierno y el estilo de gobernar (74%) o la relación con el Poder Judicial y el Congreso (76,4%) y quiere propuestas de cambios y aspira de la dirigencia propuestas de cambio sobre estos temas. Existen también demandas de cambio –aunque de menor intensidad– en las políticas sociales (56,8% de rechazo), la política de DD.HH. (53% de rechazo) o la Ley de Medios, todas ellas emblemas políticos de la gestión de gobierno de CFK. Lo que hay allí son posiciones que polarizan claramente a la sociedad.

Si se lo mira desde los electores de los distintos candidatos, se observa que: los electorados de Macri y Massa muestran perfiles casi idénticos: tres de cada cuatro se pronuncian por un cambio respecto de políticas y estilos de gestión del actual gobierno.

Entre quienes expresan la voluntad de votar a Scioli, la mitad aspira a un cambio y la otra mitad demanda continuidad. Los perfiles de los votantes de Urribarri y Randazzo son idénticos: dos tercios se pronuncian por la continuidad y un tercio por el cambio.

Se puede conjeturar que la idea que existe hoy en la sociedad es la de una demanda de continuidad, paralela a la demanda de cambio, que responde al carácter fuertemente difuso, ambiguo, “líquido” (al decir de Bauman), que adquiere esta última noción en la opinión pública. A diferencia de lo que ocurría en 1999, por ejemplo, cuando los contenidos que debía asumir la salida del menemismo eran claros y consensuados (mantenimiento de la convertibilidad + ética pública), eje sobre el cual la Alianza construyó un exitoso posicionamiento electoral; en la actualidad, no se presenta en la oferta partidaria una dirección definida de las transformaciones demandadas ni existe aún un candidato en condiciones de tomarlo creíble como oferta electoral.

Una alternativa política que logre intervenir en esta ambigua dualización conceptual generando propuestas enmarcadas en una visión de modelo de país es la que probablemente tenga más chances de alcanzar el éxito.

*Socióloga. Analista de opinión pública.

http://www.perfil.com/columnistas/La-gran-confusion-20150424-0055.html

Se entregaron los premios “Israel Innovation Awards 2015″. Infobae. Martes 31 de Marzo 2015

La ceremonia tuvo lugar en el hotel Panamericano y convocó a emprendedores tecnológicos argentinos. Los ganadores viajarán a Israel con una gran agenda de negocios

La entrega de premios del concurso “Israel Innovation Awards 2015″ contó con la presencia de personalidades, un jurado especializado en ciencia, tecnología e innovación y decenas de emprendedores que participaron de la convocatoria. La iniciativa fue impulsada por la Embajada de Israel en Argentina, la Cámara de Comercio Argentino Israelí y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCYT).

El evento comenzó con unas palabras de bienvenida a cargo del presidente de la Cámara de Comercio Argentino Israelí, Dr. Alfredo J.L Daverede, quien destacó que “las naciones que más crecen y más reducen la pobreza son las que más esfuerzo dedican a la innovación”.

A continuación, hubo palabras de la embajadora de Israel en Argentina, Dorit Shavit, que remarcó dos objetivos del concurso, estimular y promover la innovación local, y posibilitar el acercamiento y conocimiento de los emprendedores argentinos de las políticas y estímulos del Estado de Israel en ciencia y conocimiento.

Tras el discurso de Shavit, Agueda Menvielle, directora nacional de Relaciones Institucionales del MINCYT, y Hugo Sygman, del Grupo Chemo, dieron a conocer el proyecto ganador y entregaron dos menciones especiales.

Sygman fue el encargado de explicar los criterios para definir el ganador: la evaluación de factibilidad y calidad tecnológica, la capacidad del equipo de trabajo y la viabilidad económica del proyecto. Acorde con esos parámetros, el jurado determinó que la empresa Estrategia C4 S.R.L. obtuviera el primer lugar por la creación de la pastura GRAMAX de la variedad forrajera Grama Rhodes, mejorada a través de mutagénesis inducida.

Su atributo principal es una mayor digestibilidad para el ganado vacuno. Ello posibilita un mayor aprovechamiento de los nutrientes contenidos en el pasto y, por lo tanto, una mayor eficiencia de conversión a carne por unidad de consumo, con un impacto aproximado de por lo menos un 20% más de ganancia en peso/día. Además, una mayor digestibilidad reduce las emisiones de gases de efecto invernadero que produce el animal, debido a que la alimentación se realiza en forma más eficiente.

Los emprendedores premiados viajarán a Israel con una agenda de negocios especialmente diseñada para contactarse con emprendedores y científicos locales, fomentando la posibilidad de celebrar joint ventures. El objetivo es que estas asociaciones acerquen a las empresas argentinas al ecosistema israelí de I+D+I, lo cual genera una gran oportunidad de establecer lazos y vínculos con un país referente y líder en innovación y tecnología.

El jurado estuvo integrado por Nati Brooks, ministro consejero Asuntos Comerciales Embajada de Israel en Argentina; Graciela Römer, vicepresidente 2do de la Cámara de Comercio Argentino Israelí; Agueda Menvielle, directora nacional de Rel.Int., Ministerio de Ciencia y Tecnología; Eduardo Casullo, director de UbaTec; Gustavo Grobocopatel, CEO de Los Grobo; Hugo Sygman, Grupo Chemo; Dr. Marcelo Risk, director del Departamento de Investigación y Departamento de Bioingeniería del Instituto Tecnológico de Buenos Aires, junto al secretario del Comité de Jurados y director secretario de la Cámara de Comercio Argentino Israelí, Darío Javier Sykuler.

http://www.infobae.com/2015/03/31/1719386-se-entregaron-los-premios-israel-innovation-awards-2015

El acuerdo Pro-UCR consolida a Macri como alternativa opositora. La Nación. Domingo 22 de Marzo 2015

Los analistas dicen, sin embargo, que aún no hay polarización y que Massa sigue en pie

A una semana de la convención nacional del radicalismo, en la que se dispuso un acuerdo electoral con Pro, de Mauricio Macri, los encuestadores observan que el voto opositor se consolida detrás del jefe de gobierno porteño. Sin embargo, advierten que todavía es temprano para vislumbrar una tendencia de polarización entre Macri y el kirchnerismo en detrimento de Sergio Massa, del Frente Renovador.

Esto significa, en buen romance, que si bien las primeras señales después de la convención radical han sido favorables para Macri, Massa aún continúa en carrera. Y que el kirchnerismo, con la ventaja de contar con todos los resortes del Estado y confiado en que la situación económica no hará olas hasta fin de año, será un adversario duro de vencer.

La mayoría de los encuestadores mantiene, por el momento, un escenario de tres tercios en los que se divide la intención de voto, protagonizado por Daniel Scioli (Frente para la Victoria), Macri (Pro) y Massa (Frente Renovador), en este orden. Según Alejandro Catterberg, de Poliarquía Consultores, el jefe de gobierno porteño habría sacado cierta ventaja en la última semana respecto de Massa tras el envión que implicó el acuerdo con la UCR y el apoyo que recibió del santafecino Carlos Reutemann a su postulación presidencial.

“Las primeras encuestas telefónicas que hicimos posconvención radical muestran que Macri se consolida como opción opositora, pero el panorama no cambió significativamente. Daniel Scioli mantiene el liderazgo en las encuestas”, enfatizó Catterberg. El último sondeo de este mes de Poliarquía revela, de hecho, que para las elecciones primarias de agosto próximo el gobernador bonaerense cosecha el 25% de la intención de voto, seguido por Macri, con el 22%, y Massa, con el 21%.

Una tendencia similar arroja el último sondeo de Carlos Fara, según el cual, para las primarias de agosto, Scioli lo encabeza con el 23% de la intención de voto, seguido con el 22% de Macri y el 21% de Massa. “Hay un triple empate”, define Fara, para quien tampoco las cosas se modificaron demasiado después de la convención radical.

“Todavía falta que mucha agua pase bajo el puente. Resta que Cristina Kirchner defina quién o quiénes serán sus candidatos a sucederla, y si ella misma va a competir. Lo que no resultaría extraño es que la Argentina replique el esquema de Brasil, con un oficialismo primero y dos candidatos opositores muy cerca”, agregó Catterberg.

Para Graciela Romer, de la consultora Graciela Romer y Asociados, y Juan Germano, de Isonomía, Macri tiene buenas perspectivas de consolidarse como la opción opositora y polarizar con el kirchnerismo, pero ello dependerá de cómo se catalice el acuerdo con la UCR.

“La gente tiene grandes expectativas de un acuerdo transversal entre partidos políticos como alternativa al oficialismo. Sin embargo, las últimas situaciones de tensión que se vivieron en el seno de la UCR y Pro podrían neutralizar esas expectativas”, advirtió Romer, en alusión a las declaraciones de Macri en las que marcó distancia del radicalismo y a un eventual cogobierno.

Según Germano, habrá que seguir con atención al votante radical que no se siente identificado con Macri.

“Si bien es cierto que ése es un voto para Margarita Stolbizer [GEN], en un eventual escenario de polarización puede ser que finalmente vaya para el candidato opositor mejor posicionado”, sostuvo Germano, para quien el acuerdo entre la UCR y Pro “no genera demasiado ruido” en el electorado proclive al radicalismo

http://www.lanacion.com.ar/1778287-el-acuerdo-pro-ucr-consolida-a-macri-como-alternativa-opositora

Polarizar con los K, el camino que se les abre a Macri y a la UCR. Clarín. Domingo 22 de Marzo 2015

Es la coincidencia de los principales consultores, luego de la Convención radical. Aunque también advierten riesgos.

Noventa y dos días restan para el cierre de listas, ese intercalado de nombres que, por primera vez en 12 años, podría desplazar al apellido Kirchner del poder. Es ya, es ahora, podría decirse. Sin embargo, tres meses pueden resultar una eternidad para la dinámica de la política argentina. Hace 90 días, ninguna encuesta daba primero a Mauricio Macri; hace 90 días existía UNEN, con Elisa Carrió entre sus protagonistas; hace 90 días ningún referente de la UCR hubiera dicho que la Convención Nacional iba a votar una alianza con el PRO, sin el socialismo y sin Sergio Massa.

Pero ocurrió. Y esa movida coloca a macristas y radicales en camino una polarización con el kirchnerismo, según varios de los principales analistas y encuestadores que trabajan para distintos fuerzas. Es la primera lectura que hacen a una semana de la alianza entre Macri y el partido que conduce Ernesto Sanz.

“Teníamos un escenario de cuatro fuerzas en setiembre del año pasado. Luego quedó en tres y lo que parece que va a pasar con esto es que se va a profundizar la polarización y que va a quedar entre cambio y continuidad. Macri representa el cambio y Scioli la continuidad”, dice Mariel Fornoni, la directora de Management & Fit. Aunque Fornoni, como sus colegas, advierte sobre los riesgos de una alianza tan reciente: “Hay que esperar un poco más para ver el impacto que tiene en la gente y cómo terminan cerrando en las provincias y en cada distrito”.

El sociólogo Enrique Zuleta Puceiro sostiene que la coalición PRO-UCR “es un proceso más de la necesidad que de la virtud” y no lo define como “un movimiento alegre, ambicioso” sino como un intento “cauteloso, lleno de prevenciones y que avanza sobre una cultura política, como la radical, que siempre fue muy intransigente”. Dicho esto, Zuleta apunta que “una coalición distinta a la del Gobierno es indispensable. Lo que los ha unido es la posibilidad de derrotar al Frente para la Victoria”.

El director de Poliarquía, Eduardo Fidanza, asegura que “hoy hay dos candidaturas que son las más fuertes: la de Scioli y la de Macri”. El radicalismo vendría a ser un aporte clave para el PRO ante “la necesidad de condensar y de unificar el voto opositor”. ¿Por qué Macri haría una alianza si está en una posición de privilegio en las encuestas? Fidanza ensaya una respuesta: “La gran incertidumbre sigue existiendo porque las elecciones se definen en el techo de los últimos tres meses. La masa electoral se empieza a interesar por la elección en los últimos tiempos”.

La flamante sociedad política –dice Analía del Franco, de la consultora Analogías– “pone absolutamente en carrera al frente” y constituye “una ingeniería electoral positiva para el PRO por lo que viene siendo Macri en los últimos seis o siete meses. Y esto divide más las aguas: la cuestión queda aún más polarizada entre el FpV y el PRO”.

De cualquier modo, no hay consultor que no advierta sobre los riesgos de una sociedad tan nueva e impulsada por actores que hasta ayer eran rivales. “La debilidad, en el imaginario colectivo, es la capacidad de gobernabilidad que pueda llegar a tener”, dice Graciela Römer, y pregunta: ¿Es una coalición o un acuerdo para frenar al Gobierno? Del Franco arroja otra mirada, con la lupa en Macri: “El PRO, monolítico en su forma de expresarse, pierde esa cuestión de partido puro, de homogeneidad. Eso puede ser un riesgo”. w

http://www.clarin.com/politica/elecciones_2015-macri-ucr_0_1325267494.HTML

Los nuevos liderazgos. Diario Perfil. Domingo 15 de Marzo 2015

Nadie esperaba un 2015 tranquilo, pero fue aun peor. La muerte violenta del fiscal Nisman a horas de ratificar ante el Congreso Nacional su denuncia contra la Presidenta, el canciller y miembros de su entorno por encubrimiento a los iraníes en el caso AMIA, la multitudinaria marcha del 18F desbordada por reclamos –más allá de lo previsto por sus convocantes– de una Justicia autónoma y el fin de la impunidad. Ello, seguido de una apertura legislativa que terminó siendo de las más polémicas y tensas de los últimos años, y en la que se transparentó del conflicto latente entre el Poder Ejecutivo y el Judicial, amplió los frentes de conflictividad sumando un nuevo actor al universo de “los otros”. Desde la mirada de la sociedad, la casi totalidad del entramado institucional del país ha quedado bajo un manto de sospecha, profundizando la brecha de confianza entre la ciudadanía y el Estado.

Al mismo tiempo, una economía estancada, el consecuente temor a la pérdida del empleo, la merma del poder adquisitivo del salario –profundizada en el último año–, el temor a ser victimizado y una belicosidad discursiva persistente en la cima del poder político van configurando un clima de opinión pública marcado por la irascibilidad, el escepticismo y el hartazgo.

En paralelo –y ya en pleno precalentamiento de campaña electoral– , un oficialismo que prolonga al máximo los plazos para elegir un sucesor que no desea elegir. Un liderazgo formal que no acepta su final de ciclo y busca seguir incidiendo centralmente en la política, cobijada en la épica del mandato histórico, único e indelegable de la defensa del modelo.

Los Kirchner han hecho uso del discurso y la práctica de la confrontación y la polarización, creando un “nosotros” y un “ellos” y construyendo un cambiante enemigo como un recurso para la construcción de poder, pero también –excepto en la pugna contra el Grupo Clarín– se detuvieron antes de llevar el enfrentamiento a un callejón sin salida. Sin embargo, y a pesar de las expectativas que despertaba el último año de gestión de la Presidenta en el sentido de acompañar políticamente ese aterrizaje forzado pero controlado que la mayoría de los economistas pronosticaban para el final del ciclo, a partir del caso Nisman las cosas parecieran ir en sentido contrario.

Ninguna opción abierta para la Argentina después del fallo de Griesa fue suficientemente satisfactoria. Pero tampoco lo es el oxímoron que resulta de la mezcla entre una concepción híper personalista y vertical de la política, un contexto económico adverso y la vocación de sostener el modelo. Se han abierto nuevos frentes de conflicto –especialmente con la Justicia–, y la puja por la conformación de listas y candidatos entre el peronismo tradicional y el núcleo duro del cristinismo pone en serias dificultades a su propio frente político. ¿Tal vez el real objetivo?

Sin duda, un cuadro nada auspicioso tampoco para el ciudadano de a pie, que mira la política desde fuera, obligado a participar de un juego de intereses del cual se siente extranjero. Tal vez por ello los candidatos que hoy emergen como favoritos en las encuestas –Macri, Scioli, Massa– tienen más similitudes que diferencias. Es que existen en la sociedad fuertes reclamos de cambios en la modalidad de gestionar la cosa pública.

Una investigación de tipo cualitativa que realizamos en varios centros urbanos del país muestra que, tendencialmente, la población no aspira a un líder carismático o a una figura providencial (“un salvador”), sino que prevalece la búsqueda de una figura que garantice estabilidad, previsibilidad, transparencia, diálogo y retorno a la senda de crecimiento sostenido. Se trata de una figura de escasas aristas épicas que responde a una visión que puede ser calificada de realista o ligeramente escéptica respecto del poder transformador de la política.

Las nuevas tendencias apuntan a la configuración de un nuevo modelo de liderazgo, diferente del perfil de los líderes que han predominado históricamente. Se trata de un liderazgo que llamo “liderazgo de articulación”: una capacidad de conducción que tiene como premisa el pragmatismo, el tendido de puentes hacia otras fuerzas políticas, el privilegio de las coincidencias, la racionalidad, la administración ordenada y no conflictiva de las diferencias, la previsibilidad, el rechazo a las posiciones extremas y la capacidad de administrar y gestionar. Dos perfiles diferenciados, aunque potencialmente complementarios: el de un “líder pragmático” y lo que cabría llamar un “restaurador institucional”, conjunto de características que se resumen en el concepto de “frónesis” de Aristóteles (prudencia, sabiduría práctica) o de “ética de la responsabilidad” (Max Weber).

La mayoría de la gente aspira a un cambio. Pero se pregunta y duda sobre su viabilidad, sospechando que los viejos hábitos perduren mas allá de un cambio de actores. Quizás esta vez el desafío de sostener la gobernabilidad, en un futuro gobierno que deberá casi con seguridad hacer equilibrio sin mayoría propia en el Parlamento y con gobernaciones de colores políticos más equilibrados, haga realidad el aforismo de que toda crisis es una oportunidad. Ya no somos el país donde extendemos la mano y crece lo que sembremos. Si no pensamos en el largo plazo, si no cambiamos la vieja cultura política privilegiando la idoneidad, la amplitud de miras, los valores republicanos por sobre el facilismo populista, si no damos batalla a la corrupción, la impunidad, si no se gobierna con transparencia, meritocracia y, sobre todo, humildad, si no comenzamos a sentir que somos parte de un hogar que es de todos, será imposible dejarles a nuestros nietos un país mejor que el que tuvimos.

http://www.perfil.com/columnistas/Los-nuevos-liderazgos-20150315-0029.HTML

Argentinos exigieron respeto al poder político durante marcha. El Universal. Mexico DF. Viernes 20 de Febrero 2015

El Gobierno cuestionó la participación de dirigentes opositores

La “marcha del silencio”, que tuvo lugar el miércoles en Argentina, logró una convocatoria multitudinaria y lanzó un mensaje muy claro de reclamo de justicia a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y su Gobierno, tras la muerte del fiscal Alberto Nisman, en circunstancias aún sin dilucidar.

Días antes de ser encontrado muerto en su apartamento, el 18 de enero, el funcionario había denunciado a la jefa de Estado, al canciller Héctor Timerman y a dirigentes kirchneristas por encubrimiento de los imputados iraníes por el ataque a la sede de la AMIA, en 1994.

Desde entonces, la investigación ha estado marcada por una serie de hechos confusos y evidencias contradictorias, que han dejado mayor frustración en un sector de la población, que ya sentía descontento ante la percepción de poca transparencia en las instituciones.

“La marcha interpeló no solo a un sector del Poder Judicial; también interpeló al poder político, interpeló al Gobierno Nacional, en términos de mayor respeto por las instituciones, vigencia de la autonomía de los poderes del Estado y rendición de cuentas”, consideró la analista Graciela Römer, directora de la consultora Graciela Römer & Asociados.

Desde que se anunció la convocatoria, Fernández de Kirchner respondió con fuerza. “Nos quedamos con el canto, con la alegría, a ellos, a ellos les dejamos el silencio”, dijo a seguidores tras una cadena. 

Este jueves, el Gobierno argentino criticó la participación de dirigentes opositores y los mensajes contrarios al Gobierno en la movilización.

“La mayor promoción de esta marcha fue hecha por una Presidenta que no aceptó la realidad… ni siquiera produjo una sola comunicación vinculada con darle el pésame a los deudos”, sostuvo Römer.

El manejo del Gobierno, y en especial, el tratamiento que la mandataria ha dado al hecho, ha generado críticas. Primero el silencio. Luego, a través de Facebook, lanzó la tesis del suicidio. Días más tarde, en un giro contrario, habló de asesinato y se refirió a un “complot” desde un sector del servicio de Inteligencia para achacarle la muerte del fiscal.

“La modalidad de procesamiento de la Presidenta implica la no aceptación y redoblar la apuesta, que es la lógica del funcionamiento que ha caracterizado su estilo de gestión”, agregó la analista. 

El secretario de la Presidencia, Aníbal Fernández, afirmó este jueves que “sobre el reclamo de justicia que se hace, hay que recordar que el Gobierno no administra la justicia, eso corre por cuenta de los jueces”. 

El mismo día de la marcha, Fernández de Kirchner participó en la inauguración de las obras de la central nuclear Atucha II. Allí dijo que “nadie le marca la cancha” al Gobierno.

“La respuesta del oficialismo frente a la opinión pública fue y será siempre mostrar que mantiene el poder político”, consideró Rosendo Fraga, del Instituto Nueva Mayoría.

En tanto, un sector de los fiscales no apoyaba la convocatoria. “No voy a la marcha porque los fiscales son parte de un poder que tiene que dar respuestas en lugar de hacer reclamos”, dijo Javier De Luca, miembro de la Cámara Federal de Casación Penal, reseñó DPA.

“Es una marcha común de todos, pero el tema es adónde marchamos”, afirmó el ex fiscal de la Corte Penal Internacional Luis Moreno Ocampo, al cuestionar que la movilización llegaría a la Casa Rosada.

La denuncia de Nisman, ratificada por la imputación del fiscal Gerardo Pollicita y la “marcha del silencio” golpean a Fernández de Kirchner en su último año de gestión y cuando ocurren procesos judiciales a dirigentes kirchneristas por presunta corrupción.

“Los argentinos comienzan a entender que no hay desarrollo posible si las instituciones no funcionan de manera autónoma y si el Estado de derecho no es lo que se prioriza”, estimó Römer.

http://www.eluniversal.com/internacional/150220/argentinos-exigieron-respeto-al-poder-politico-durante-marcha

El impacto político de la marcha por Nisman. Cronica. Viernes 20 de Febrero

Pasó la marcha del silencio. El último miércoles, una multitud marchó bajo la lluvia con la consigna de homenajear al fallecido fiscal Alberto Nisman. Convocada por algunos fiscales e impulsada por grupos mediáticos opositores al gobierno nacional, la movilización fue apoyada por todo el espectro político opositor, a excepción de la izquierda.

Y aunque se remarcó la ausencia de banderas partidarias, hubo muchos dirigentes -entre ellos varios precandidatos presidenciales- que se sumaron a la procesión. La disputa por asignarle un sentido determinado a la convocatoria ya se desató, y la realpolitik comenzó a operar sin demoras para obtener del 18F el mejor posicionamiento de cara a las Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias de agosto.

En este contexto surgen algunas preguntas: ¿cómo impacta la marcha del silencio en la imagen de los precandidatos a presidente? A priori parecería que la movilización dejaría mejor parados a los candidatos de la oposición. Pero, ¿es necesariamente así? Crónica dialogó con tres consultores políticos: Carlos Germano(Carlos Germano y Asociados); Orlando D’Adamo (director del Centro de Opinión Pública de la UB) yGraciela Römer (Graciela Römer & Asoc.), quienes dejaron algunas reflexiones al respecto.

En principio los tres especialistas coincidieron en que era algo apresurado realizar un análisis profundo a un día de finalizada la marcha, que fue cuando se los consultó.

Es difícil analizar ahora. Prima facie no me animo a decir que la marcha tendrá una incidencia absoluta en las próximas elecciones”, sostuvo Germano. El especialista en opinión pública destacó que “los candidatos opositores podrían estar más beneficiados” ya que “pudieron caminar al lado de la gente. Esto les da más aire que a cualquier candidato del oficialismo”, acotó.

También para D’Adamo es “prematuro” afirmar si la autodenominada marcha del 18F benefició o no a los candidatos opositores. No obstante consideró que “sí les genera complicaciones a los candidatos oficialistas, ya que esta manifestación, a diferencia de las anteriores, se produce en el año de las elecciones”.

Respecto al impacto en términos electorales, entendió que “no modifica en general el escenario porque ya hubo marchas multitudinarias contra el gobierno y no fueron capitalizadas por la oposición”.

En el mismo sentido se expresó Römer, quien afirmó que si bien “la marcha ya impactó y la imagen del gobierno ha bajado en la consideración pública”, la misma “no ha sido capitalizada de manera significativa por ninguno de los miembros de la oposición”. Asimismo, la consultora política consideró que “en un año electoral va a tener una influencia importante, pero especialmente en la agenda de la próxima campaña. Hay que ver cómo responden los distintos candidatos a lo que significó la plaza como demanda”.

Sobre el sentido de la movilización, Römer enfatizó que “la marcha fue un hecho político, no partidario”, y que tuvo como función “ser un gran acto de catarsis de las preocupaciones, la angustia y los temores que la sociedad está mostrando hace tiempo, como la corrupción o la inseguridad”. Para Germano, en cambio, “la marcha asignó muchas responsabilidades al Poder Judicial, ya que lo obliga a trabajar en forma independiente y a profundizar para llegar a la justicia. El mensaje es trabajen a fondo y resuelvan”.

Como interrogante final cabría preguntarse si la llama republicana que encendió la marcha seguirá viva una vez que comience la campaña formal para las Paso y luego las elecciones, o si con el correr de las semanas pasará a segundo plano y quedará como un mero hecho histórico.

http://www.cronica.com.ar/article/details/26008/el-impacto-politico-de-la-marcha-por-nisman

El 18-F, algunas certezas y mucha incertidumbre. La Nación. Domingo 22 de Febrero

El 18-F, algunas certezas y mucha incertidumbre – 22.02.2015 – lanacion.com  // // // // // // // // // // //

a marcha del 18-F fue sin duda un hecho político. Y lo fue por el impacto que tendrá sobre la campaña electoral y sus principales actores -Gobierno y oposición-, y porque su espontaneidad representó un ejercicio democrático inesperado, de una población que desde hace tiempo viene dando señales de escepticismo, apatía y desafección respecto de la política como instrumento para cambiar otra cosa que no sea la calidad de vida de sus actores principales. Sin duda, una expresión del reservorio de valores democráticos y vocación republicana que aún siguen vivos entre los argentinos, aunque lamentablemente necesitemos de una muerte como la del fiscal Nisman para activarlos.

Pero esta vez la muerte pudo convertirse no en ausencia, sino en plenitud de conciencia. No en emblema de lo ausente, sino de aquello que falta. Fue una multitudinaria marcha que llevó a miles de ciudadanos a exigir justicia y conocer la verdad sobre la muerte de un fiscal que decidió inculpar por encubrimiento y complicidad a una presidenta, un canciller y miembros de su entorno, en relación con funcionarios iraníes inculpados de responsabilidad en el atentado contra la AMIA. Pero la convocatoria hecha por un conjunto de fiscales que reclamaban seguridad y protección para llevar a cabo su trabajo fue desbordada en sus objetivos originales. La sensación de estupor por la muerte violenta de Nisman activó un malestar que estaba presente en la población, y la marcha se convirtió en un medio para canalizarlo.

El homenaje al fiscal produjo así una gran catarsis del miedo e incertidumbre y el profundo sentimiento de desprotección y fragmentación social con que conviven diariamente muchos argentinos. El reclamo por la justicia es el reclamo por la vigencia de la ley y el Estado de Derecho, única instancia que permite la vida en sociedad y la protección de los más débiles, y fue el paraguas donde convergieron descontentos variados: hubo quienes se movilizaron por la inseguridad, la corrupción, el exceso de personalismo, el rechazo por la falta de justicia y transparencia, el reclamo por la verdad, la lucha contra la corrupción y los bolsones de impunidad. También el reclamo por la honestidad de la palabra y un discurso asociado con la realidad. Por supuesto pudo mezclarse con alguna voluntad destituyente, que al ser voluntades sectoriales no lograron contaminar el verdadero sentido democrático que dominó el acto.

Desde el oficialismo y sectores de la izquierda, se afirma que fue un acto de sectores medios. No es del todo cierto pero aun cuando lo fuera, es bueno tener presente que la democracia no es sólo un número: es un conjunto de valores, una práctica y un proceso donde, desde el mandato y la legitimidad de origen que otorga una mayoría, debe priorizar el bien común teniendo como norte el conjunto de la sociedad a través del diálogo, el respeto por las minorías y la construcción de comunidad. La pregunta que muchos se hacen es quién se beneficia o perjudica con este “antes/después” de la marcha del 18-F. Sin duda, el Gobierno ha sido golpeado desde la muerte del fiscal, a tal punto que le resulta difícil sostener su tradicional capacidad y creatividad para manejar la agenda.

El desafío hoy es que el cambio de agenda en la sociedad, expresado en la marcha del 18-F, en la que los temas institucionales y el reclamo por la corrupción podrían convertirse en dominantes, deja al oficialismo sin ventajas competitivas. Pero no es seguro que la oposición pueda capitalizarlo. Ello dependerá de su capacidad para demostrar que no es necesariamente válida esa presunción popular sobre que “en el fondo todos roban pero por lo menos algunos hacen”.

http://www.lanacion.com.ar/1770460-el-18-f-algunas-certezas-y-mucha-incertidumbre

Marcha del 18 F

https://es.research.net/s/F5KM2D2