Argentinos exigieron respeto al poder político durante marcha. El Universal. Mexico DF. Viernes 20 de Febrero 2015

El Gobierno cuestionó la participación de dirigentes opositores

La “marcha del silencio”, que tuvo lugar el miércoles en Argentina, logró una convocatoria multitudinaria y lanzó un mensaje muy claro de reclamo de justicia a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y su Gobierno, tras la muerte del fiscal Alberto Nisman, en circunstancias aún sin dilucidar.

Días antes de ser encontrado muerto en su apartamento, el 18 de enero, el funcionario había denunciado a la jefa de Estado, al canciller Héctor Timerman y a dirigentes kirchneristas por encubrimiento de los imputados iraníes por el ataque a la sede de la AMIA, en 1994.

Desde entonces, la investigación ha estado marcada por una serie de hechos confusos y evidencias contradictorias, que han dejado mayor frustración en un sector de la población, que ya sentía descontento ante la percepción de poca transparencia en las instituciones.

“La marcha interpeló no solo a un sector del Poder Judicial; también interpeló al poder político, interpeló al Gobierno Nacional, en términos de mayor respeto por las instituciones, vigencia de la autonomía de los poderes del Estado y rendición de cuentas”, consideró la analista Graciela Römer, directora de la consultora Graciela Römer & Asociados.

Desde que se anunció la convocatoria, Fernández de Kirchner respondió con fuerza. “Nos quedamos con el canto, con la alegría, a ellos, a ellos les dejamos el silencio”, dijo a seguidores tras una cadena. 

Este jueves, el Gobierno argentino criticó la participación de dirigentes opositores y los mensajes contrarios al Gobierno en la movilización.

“La mayor promoción de esta marcha fue hecha por una Presidenta que no aceptó la realidad… ni siquiera produjo una sola comunicación vinculada con darle el pésame a los deudos”, sostuvo Römer.

El manejo del Gobierno, y en especial, el tratamiento que la mandataria ha dado al hecho, ha generado críticas. Primero el silencio. Luego, a través de Facebook, lanzó la tesis del suicidio. Días más tarde, en un giro contrario, habló de asesinato y se refirió a un “complot” desde un sector del servicio de Inteligencia para achacarle la muerte del fiscal.

“La modalidad de procesamiento de la Presidenta implica la no aceptación y redoblar la apuesta, que es la lógica del funcionamiento que ha caracterizado su estilo de gestión”, agregó la analista. 

El secretario de la Presidencia, Aníbal Fernández, afirmó este jueves que “sobre el reclamo de justicia que se hace, hay que recordar que el Gobierno no administra la justicia, eso corre por cuenta de los jueces”. 

El mismo día de la marcha, Fernández de Kirchner participó en la inauguración de las obras de la central nuclear Atucha II. Allí dijo que “nadie le marca la cancha” al Gobierno.

“La respuesta del oficialismo frente a la opinión pública fue y será siempre mostrar que mantiene el poder político”, consideró Rosendo Fraga, del Instituto Nueva Mayoría.

En tanto, un sector de los fiscales no apoyaba la convocatoria. “No voy a la marcha porque los fiscales son parte de un poder que tiene que dar respuestas en lugar de hacer reclamos”, dijo Javier De Luca, miembro de la Cámara Federal de Casación Penal, reseñó DPA.

“Es una marcha común de todos, pero el tema es adónde marchamos”, afirmó el ex fiscal de la Corte Penal Internacional Luis Moreno Ocampo, al cuestionar que la movilización llegaría a la Casa Rosada.

La denuncia de Nisman, ratificada por la imputación del fiscal Gerardo Pollicita y la “marcha del silencio” golpean a Fernández de Kirchner en su último año de gestión y cuando ocurren procesos judiciales a dirigentes kirchneristas por presunta corrupción.

“Los argentinos comienzan a entender que no hay desarrollo posible si las instituciones no funcionan de manera autónoma y si el Estado de derecho no es lo que se prioriza”, estimó Römer.

http://www.eluniversal.com/internacional/150220/argentinos-exigieron-respeto-al-poder-politico-durante-marcha

El impacto político de la marcha por Nisman. Cronica. Viernes 20 de Febrero

Pasó la marcha del silencio. El último miércoles, una multitud marchó bajo la lluvia con la consigna de homenajear al fallecido fiscal Alberto Nisman. Convocada por algunos fiscales e impulsada por grupos mediáticos opositores al gobierno nacional, la movilización fue apoyada por todo el espectro político opositor, a excepción de la izquierda.

Y aunque se remarcó la ausencia de banderas partidarias, hubo muchos dirigentes -entre ellos varios precandidatos presidenciales- que se sumaron a la procesión. La disputa por asignarle un sentido determinado a la convocatoria ya se desató, y la realpolitik comenzó a operar sin demoras para obtener del 18F el mejor posicionamiento de cara a las Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias de agosto.

En este contexto surgen algunas preguntas: ¿cómo impacta la marcha del silencio en la imagen de los precandidatos a presidente? A priori parecería que la movilización dejaría mejor parados a los candidatos de la oposición. Pero, ¿es necesariamente así? Crónica dialogó con tres consultores políticos: Carlos Germano(Carlos Germano y Asociados); Orlando D’Adamo (director del Centro de Opinión Pública de la UB) yGraciela Römer (Graciela Römer & Asoc.), quienes dejaron algunas reflexiones al respecto.

En principio los tres especialistas coincidieron en que era algo apresurado realizar un análisis profundo a un día de finalizada la marcha, que fue cuando se los consultó.

Es difícil analizar ahora. Prima facie no me animo a decir que la marcha tendrá una incidencia absoluta en las próximas elecciones”, sostuvo Germano. El especialista en opinión pública destacó que “los candidatos opositores podrían estar más beneficiados” ya que “pudieron caminar al lado de la gente. Esto les da más aire que a cualquier candidato del oficialismo”, acotó.

También para D’Adamo es “prematuro” afirmar si la autodenominada marcha del 18F benefició o no a los candidatos opositores. No obstante consideró que “sí les genera complicaciones a los candidatos oficialistas, ya que esta manifestación, a diferencia de las anteriores, se produce en el año de las elecciones”.

Respecto al impacto en términos electorales, entendió que “no modifica en general el escenario porque ya hubo marchas multitudinarias contra el gobierno y no fueron capitalizadas por la oposición”.

En el mismo sentido se expresó Römer, quien afirmó que si bien “la marcha ya impactó y la imagen del gobierno ha bajado en la consideración pública”, la misma “no ha sido capitalizada de manera significativa por ninguno de los miembros de la oposición”. Asimismo, la consultora política consideró que “en un año electoral va a tener una influencia importante, pero especialmente en la agenda de la próxima campaña. Hay que ver cómo responden los distintos candidatos a lo que significó la plaza como demanda”.

Sobre el sentido de la movilización, Römer enfatizó que “la marcha fue un hecho político, no partidario”, y que tuvo como función “ser un gran acto de catarsis de las preocupaciones, la angustia y los temores que la sociedad está mostrando hace tiempo, como la corrupción o la inseguridad”. Para Germano, en cambio, “la marcha asignó muchas responsabilidades al Poder Judicial, ya que lo obliga a trabajar en forma independiente y a profundizar para llegar a la justicia. El mensaje es trabajen a fondo y resuelvan”.

Como interrogante final cabría preguntarse si la llama republicana que encendió la marcha seguirá viva una vez que comience la campaña formal para las Paso y luego las elecciones, o si con el correr de las semanas pasará a segundo plano y quedará como un mero hecho histórico.

http://www.cronica.com.ar/article/details/26008/el-impacto-politico-de-la-marcha-por-nisman

El 18-F, algunas certezas y mucha incertidumbre. La Nación. Domingo 22 de Febrero

El 18-F, algunas certezas y mucha incertidumbre – 22.02.2015 – lanacion.com  // // // // // // // // // // //

a marcha del 18-F fue sin duda un hecho político. Y lo fue por el impacto que tendrá sobre la campaña electoral y sus principales actores -Gobierno y oposición-, y porque su espontaneidad representó un ejercicio democrático inesperado, de una población que desde hace tiempo viene dando señales de escepticismo, apatía y desafección respecto de la política como instrumento para cambiar otra cosa que no sea la calidad de vida de sus actores principales. Sin duda, una expresión del reservorio de valores democráticos y vocación republicana que aún siguen vivos entre los argentinos, aunque lamentablemente necesitemos de una muerte como la del fiscal Nisman para activarlos.

Pero esta vez la muerte pudo convertirse no en ausencia, sino en plenitud de conciencia. No en emblema de lo ausente, sino de aquello que falta. Fue una multitudinaria marcha que llevó a miles de ciudadanos a exigir justicia y conocer la verdad sobre la muerte de un fiscal que decidió inculpar por encubrimiento y complicidad a una presidenta, un canciller y miembros de su entorno, en relación con funcionarios iraníes inculpados de responsabilidad en el atentado contra la AMIA. Pero la convocatoria hecha por un conjunto de fiscales que reclamaban seguridad y protección para llevar a cabo su trabajo fue desbordada en sus objetivos originales. La sensación de estupor por la muerte violenta de Nisman activó un malestar que estaba presente en la población, y la marcha se convirtió en un medio para canalizarlo.

El homenaje al fiscal produjo así una gran catarsis del miedo e incertidumbre y el profundo sentimiento de desprotección y fragmentación social con que conviven diariamente muchos argentinos. El reclamo por la justicia es el reclamo por la vigencia de la ley y el Estado de Derecho, única instancia que permite la vida en sociedad y la protección de los más débiles, y fue el paraguas donde convergieron descontentos variados: hubo quienes se movilizaron por la inseguridad, la corrupción, el exceso de personalismo, el rechazo por la falta de justicia y transparencia, el reclamo por la verdad, la lucha contra la corrupción y los bolsones de impunidad. También el reclamo por la honestidad de la palabra y un discurso asociado con la realidad. Por supuesto pudo mezclarse con alguna voluntad destituyente, que al ser voluntades sectoriales no lograron contaminar el verdadero sentido democrático que dominó el acto.

Desde el oficialismo y sectores de la izquierda, se afirma que fue un acto de sectores medios. No es del todo cierto pero aun cuando lo fuera, es bueno tener presente que la democracia no es sólo un número: es un conjunto de valores, una práctica y un proceso donde, desde el mandato y la legitimidad de origen que otorga una mayoría, debe priorizar el bien común teniendo como norte el conjunto de la sociedad a través del diálogo, el respeto por las minorías y la construcción de comunidad. La pregunta que muchos se hacen es quién se beneficia o perjudica con este “antes/después” de la marcha del 18-F. Sin duda, el Gobierno ha sido golpeado desde la muerte del fiscal, a tal punto que le resulta difícil sostener su tradicional capacidad y creatividad para manejar la agenda.

El desafío hoy es que el cambio de agenda en la sociedad, expresado en la marcha del 18-F, en la que los temas institucionales y el reclamo por la corrupción podrían convertirse en dominantes, deja al oficialismo sin ventajas competitivas. Pero no es seguro que la oposición pueda capitalizarlo. Ello dependerá de su capacidad para demostrar que no es necesariamente válida esa presunción popular sobre que “en el fondo todos roban pero por lo menos algunos hacen”.

http://www.lanacion.com.ar/1770460-el-18-f-algunas-certezas-y-mucha-incertidumbre

Marcha del 18 F

https://es.research.net/s/F5KM2D2

El ex viceministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, advirtió que “el Gobierno tiene una mala lectura de la realidad social” DIARIO LA PRENSA. VIERNES 30 DE ENERO 2015

El especialista advirtió que se trata de una situación “estructural” porque “estamos ante la tercera generación de pobreza”, y afirmó que “el Indec estaba marcando 4,5 por ciento de pobreza en la Argentina, no vio la dimensión del problema”.

El ex viceministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, estimó hoy que la pobreza en Argentina afecta al “27 por ciento” de la población, advirtió que es una situación “estructural” y afirmó que “el Gobierno tiene una mala lectura de la realidad social”.

Asimismo, según cifras dadas a conocer hoy por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la pobreza en la región en 2014 alcanzó al 28 por ciento, lo que refleja que “su proceso de reducción se ha estancado en torno a ese nivel, desde 2012″, mientras que en ese mismo lapso la indigencia aumentó de 11,3 a 12 por ciento.

Esto surge del documento Panorama Social de América Latina 2014 de la Cepal, que relevó el nivel de pobreza en la región en base a las encuestas de hogares de los respectivos países.

En el caso de Argentina, en el cuadro aparece información sólo hasta 2012, dado que el Indec suspendió, a principios de 2014, la difusión de cifras oficiales de pobreza.

Sobre este problema en el país, Arroyo estimó que “la Argentina tiene el 27 por ciento de pobreza”, y remarcó dos datos también preocupantes: “Hay 34 por ciento de trabajo informal, uno de cada tres que trabajan no tiene recibo de sueldo, no tiene obra social, no tiene vacaciones pagas, tiene trabajo precario; y, en tercer lugar, hay un millón y medio de jóvenes que no estudian ni trabajan”.

“Ahí está el problema central de la Argentina”, definió el ex funcionario, y explicó que “es una pobreza estructural porque estamos ante la tercera generación de pobreza; es una pobreza intergeneracional (es decir, padres, abuelos)”, detalló.

“Yo creo que el Gobierno tiene una mala lectura de la realidad social. El Indec estaba marcando 4,5 por ciento de pobreza en la Argentina, no vio la dimensión del problema”, juzgó el especialista.

Arroyo señaló que “el Gobierno ha tenido una lógica para atender la pobreza que es transferir dinero”, y precisó que “la política social son 75 mil millones de pesos; de esos, 68 mil, o sea casi todo, es dinero directo a las personas”.

“Su principal esquema, que es transferir dinero, contra 40 por ciento de inflación este año, o 30 por ciento el anterior, o 25 por ciento el anterior, fue perdiendo efectividad”, aseguró, al tiempo que opinó que “el modelo de programas sociales está agotado”.

Planteó, asimismo, que “hay que hacer un cambio fuerte en la política social”, aunque “hay que mantener lo que tiene que ver con la Asignación Universal por Hijo”.

“Hay que crear un derecho a un primer empleo, que es que una empresa que toma un joven, tenga una deducción impositiva durante 24 meses”, evaluó.

También recomendó “cambiar la escuela secundaria e ir a un sistema dual” donde, “en los últimos dos años, un chico además de estar en la escuela pueda hacer pasantías”,. Instó a “armar un fondo masivo de crédito para financiar la compra de máquinas y herramientas”, y “armar un sistema de empalme de planes sociales y trabajo”.

A nivel regional, el informe de la Cepal detalló que la pobreza afectó en 2014 a 28 por ciento de la población de América Latina, o sea, un universo de 167 millones de personas, de las cuales 71 millones “sufrían extrema pobreza o indigencia”.

“La situación de la pobreza en la región se mantuvo estable entre 2012 y 2013, cuando afectó en ambos años, a 28,1 por ciento de la población”, especificó. En tanto, la indigencia trepó de “11,3 por ciento en 2012 a 11,7% en 2013″, y en 2014 habría ascendido “hasta 12 por ciento”.

Por su parte, la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, estableció que “la recuperación de la crisis financiera internacional no parece haber sido aprovechada suficientemente para el fortalecimiento de políticas de protección social”. Y subrayó que “ahora, en un escenario de posible reducción de los recursos fiscales disponibles, se requieren mayores esfuerzos para apuntalar dichas políticas”.

http://www.laprensa.com.ar/431351-Estiman-que-la-pobreza-en-la-Argentina-alcanza-casi-al-30-de-la-poblacion.note.aspx

Se agrava la situación social en la región, según datos de la Cepal. La Nacion. Martes 27 de Enero de 2015

El organismo señaló que en 2014 creció el número de indigentes; hay 167 millones de pobres, de los cuales 71 millones no tienen recursos para comer

n un contexto de desaceleración de la actividad económica -en el caso de la Argentina, directamente de una caída de su producto bruto-, en 2014 creció la tasa de población indigente en América latina, y la situación social podría agravarse más este año. La tendencia negativa fue advertida ayer por la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal), que presentó su Panorama Social de América latina 2014.

El estudio indica que, para el promedio de 18 países, la indigencia o pobreza extrema -situación en la que están quienes no tienen ingresos suficientes siquiera para procurarse la alimentación más básica- pasó de 11,3 a 11,7% entre 2012 y 2013, en tanto que las proyecciones para 2014 ubican ese indicador en el 12 por ciento. Así, según la publicación, América latina tendría 167 millones de personas pobres (el 28% de sus habitantes), de las cuales 71 millones estarían en la indigencia.

Esos datos, sin embargo, podrían estar algo subestimados, al menos en la parte que le toca a la Argentina. El informe de la Cepal ya no publica datos particulares de los índices para nuestro país (los últimos corresponden a 2012). El organismo tiene en cuenta las estadísticas oficiales de cada país; en el caso local, el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) corresponde al primer semestre de 2013 y da cuenta de una pobreza de 4,7% y de una indigencia de 1,4% de la población urbana. Son cifras cuestionadas, porque fueron construidas a partir de la subestimación que, a partir de la intervención política del Indec en 2007, afectó los precios de las canastas de consumo usadas para calcular los índices de la realidad social (se compara el precio de esos conjuntos de bienes con los ingresos percibidos por los hogares).

Otras estimaciones, como la realizada por la Universidad Católica Argentina a partir de su Encuesta de la Deuda Social, ubican a la pobreza en alrededor del 25 por ciento.

Aunque ya no hay índices de la Argentina, el país sí está considerado en el dato promedio de la región, según explicó a LA NACION, desde Santiago de Chile, el jefe de la Unidad de Estadísticas Sociales de la Cepal, Xavier Mancero. Según dijo, se tomó un valor proyectado a partir del dato que publicó el Indec para 2012.

Según el funcionario, en el organismo “hay conciencia” de los cuestionamientos que tiene la medición de precios en la Argentina y, en consecuencia, también los índices de pobreza e indigencia. Pero agregó que institucionalmente no se ha hecho una valoración del tema ni se han encontrado fuentes alternativas para reemplazar los índices.

Mancero explicó que, en la región, se observó un estancamiento del índice de pobreza (que, a diferencia de la indigencia, mide la capacidad de acceso a un conjunto algo más amplio de bienes y servicios básicos). La razón para el alza de la indigencia, señaló, es que incluso en países que no tienen un problema de inflación alta (como la Argentina y Venezuela) los precios de los alimentos subieron más que los de los bienes en general.

Para este año, el organismo estima un crecimiento del producto bruto regional de 2,2%, lo que implica un repunte respecto del 1,1%, con el que habría cerrado 2014. Para la Argentina se proyecta un avance de uno por ciento. Son tasas que no permitirían una buena dinámica del mercado laboral. A eso se suma, según advirtió ayer la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, que es posible que se reduzcan los recursos fiscales para las políticas sociales.

Población vulnerable

12%

Pobreza extrema

Es el porcentaje de latinoamericanos que no reciben ingresos suficientes ni siquiera para la alimentación

19,1%

Gasto en planes

Es la participación, sobre el PBI, de los recursos destinados a mejorar la situación social; el dato es del bienio 2012-2013 y muestra un leve avance respecto de los años previos

La problemática juvenil

El estudio señala que en los últimos años hubo avances en la región en cuanto a la cobertura del sistema educativo; pero advierte sobre las mayores tasas de desempleo, desprotección social e inseguiridad que sufren las personas jóvenes

ENCUESTA

https://es.research.net/s/6JVCBX9

https://es.research.net/s/6JVCBX9

GRACIELA ROMER EN FUNDACION CLINTON. DICIEMBRE 2014

Un año antes del traspaso / El poskirchnerismo. La Nacion. Lunes 8 de Diciembre 2014

Analistas políticos, especialistas en opinión pública y economistas coinciden en marcarlos como los aspectos centrales que deberá atender el próximo presidente; también marcan que el sucesor de Cristina deberá ser moderado y dialoguista

Cuando falta casi un año para que asuma el próximo gobierno, el 10 diciembre de 2015, asegurar la gobernabilidad y restaurar la confianza, sobre todo en la economía, aparecen como los grandes desafíos a los que deberá enfrentarse la próxima gestión, según un grupo de especialistas consultados por LA NACION.

Para ello, parten de algunos datos clave de la realidad, como el hecho de que es probable que la próxima administración no cuente con un control completo del Congreso, como hoy tiene el kirchnerismo, y que el escenario económico para 2015 luce incierto, con pocas posibilidades de mejoras profundas durante el período electoral.

La consultora política Graciela Römer planteó que “con un Parlamento sin una fuerza dominante, la próxima gestión se verá obligada a un importante ejercicio de acuerdos y diálogo para sostener lagobernabilidad“. En esta línea, Mariel Fornoni, directora de Management & Fit, también consideró que será “fundamental” asegurar la gobernabilidad, porque “va a haber un escenario muy fragmentado, con un Congreso muy dividido”.

Por su parte, Carlos Fara, presidente de la Asociación Argentina de Consultores Políticos (Asacop), coincidió en que puede haber problemas derivados de “un Congreso muy fragmentado” y la necesidad de “un liderazgo más dialoguista, para abrir las puertas a consensos en el corto plazo”. Advirtió además que la opinión pública “va a dar un pico de apoyo al próximo gobierno en sus primeros meses” que contribuirán a lograr trabajar en conjunto.

En cuanto a las principales demandas que deberá enfrentar la nueva gestión, los problemas de índole económica, sobre todo en términos de “recuperar la confianza”, aparecen como la prioridad. Además, la necesidad de un “liderazgo moderado”.

“Las medidas económicas para salir de la recesión y combatir la inflación y el desempleo son el principal desafío, porque la economía es la que marca el humor social. Entonces deberán trabajar para ver cómo restablecen la confianza”, indicó Fornoni.

En tanto, Römer destacó que la sociedad busca “liderazgos de articulación y no los utilizados por el kirchnerismo a partir de la concentración de poder y la intolerancia frente a las diferencias”. Y agregó la necesidad de “un liderazgo más horizontal”, ya que la sociedad “no espera liderazgos con perfiles heroicos ni cambios sustanciales”, sino que lo que quiere son “buenos administradores transparentes que den respuesta a los problemas cotidianos”.

En este aspecto, Fara manifestó que en la Argentina “se juegan dos grandes ejes. Uno es el estilo de liderazgo moderado que espera la sociedad, que coincide con el perfil de la mayoría de los precandidatos presidenciales, y el otro es cuánto cambio está esperando la sociedad respecto de lo que hizo el kirchnerismo en estos doce años, que también es moderado, porque hay conciencia de que hay cosas que se hicieron bien”.

En el plano económico, los especialistas alertaron sobre un escenario complicado y coincidieron en la necesidad de buscar consensos a la hora de trazar las políticas económicas que permitan salir de la recesión y bajar la inflación, entre otras urgencias. Según el economista Orlando Ferreres, hay dos escenarios posibles. En caso de que el Gobierno acuerde con los holdouts, “puede haber un final relativamente tranquilo y pueden tomarse medidas graduales para tratar la inflación, la pobreza y el desempleo”. Pero advirtió que “si se pretende no pagarles, será una jugada de alto riesgo. En este caso, aparece la necesidad de políticas de shock. Este gobierno deja una macroeconomía muy distorsionada que hay que poner en orden”, finalizó.

Por su parte, Rodrigo Álvarez, director de la consultora Analytica, consideró que el principal desafío va a ser “restaurar la confianza en política económica que sólo se va a lograr si se presenta un plan que ataque los principales problemas y que explicite cuáles van ser las herramientas”.

“Una gran dificultad será cómo financiar los ajustes que va a tener que hacer la economía. Todos tenemos claro que hay ajustes pendientes en los subsidios a los servicios públicos y que el Gobierno no se puede seguir financiando con el Banco Central. Entonces habrá que ver qué tan rápido se atacan estos frentes”, sostuvo.
En tanto, el economista jefe de FIEL, Daniel Artana, nombró entre las principales urgencias “el déficit fiscal, la inflación, un crecimiento desmedido del gasto público, distorsión de los precios, desempleo y las pocas reservas en el Banco Central”.

http://www.lanacion.com.ar/1750449-gobernabilidad-y-confianza-en-la-economia-los-desafios-de-la-transición

“Una gran dificultad será cómo financiar los ajustes que va a tener que hacer la economía. Todos tenemos claro que hay ajustes pendientes en los subsidios a los servicios públicos y que el Gobierno no se puede seguir financiando con el Banco Central. Entonces habrá que ver qué tan rápido se atacan estos frentes”, sostuvo.

En tanto, el economista jefe de FIEL, Daniel Artana, nombró entre las principales urgencias “el déficit fiscal, la inflación, un crecimiento desmedido del gasto público, distorsión de los precios, desempleo y las pocas reservas en el Banco Central