El equívoco papel del Estado en la economía

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En una nota de Orlando Ferreres publicada en el diario La Nación “¿Cómo es la participación del Estado en la economía del país?” http://www.lanacion.com.ar/2033420-como-es-la-participacion-del-estado-en-la-economia-del-pais se  resume con bastante precisión la biografía del Estado argentino en su creciente papel en la economía; desde la primera expansión durante la gran crisis de la década del 30, las nacionalizaciones de la posguerra y el creciente proteccionismo (siderurgia, industria pesada, transportes) de los años subsiguientes hasta bien entrados los años 90. Allí reseña también la experiencia de reversión (roll back) de esa tendencia estructural durante las presidencias de Carlos Menem y, finalmente, la vuelta del impulso estatista durante los años recientes.

La presencia del Estado en la economía pasó del 9 al 15% durante la década del 30, llegando a implicar el 25% a mediados de la década del 50 y al 46% hacia fines del ciclo 2003-2012. Eso coloca al caso argentino bastante por delante de la experiencia latinoamericana y más bien en las vecindades de la experiencia de los países europeos donde aproximadamente el 50% (a veces algo más) de la economía está en manos del Estado. El problema, pareciera ser, es que nuestro sistema tributario no guarda esa misma correspondencia que exhibe nuestras decisiones de gasto público ni tampoco la calidad de los servicios que ofrece el Estado.

En efecto, ¿cuál es la singularidad de la experiencia argentina comparada con los países europeos? Los argentinos son esencialmente partidarios de un importante papel del Estado en la economía (ver gráfico) pero no prestan el mismo grado de consentimiento a la incidencia del Estado en términos fiscales, es decir, a la proporción del ingreso nacional que el Estado debería desviar del sector privado (restarlo del ingreso disponible para ser consumido, ahorrado o invertido) para poder aplicarlo al gasto público.

En otras palabras los argentinos quieren más participación del  Estado pero no están dispuestos a dotarlo de los recursos financieros necesarios, ya que estos no son reflejados (como debieran) en mejores bienes y servicios sino que, en muchos casos, ocurre todo lo contrario. Esta es una de las claves del fracaso del país: el intento en dotarse de un modelo de desarrollo consistente a largo plazo que evite las recurrentes crisis inflacionarias o de endeudamiento que son disparadas por esta discrepancia estructural entre nuestros deseos de provisión estatal de bienes y servicios, y nuestra disposición a obligarnos fiscalmente a sostenerlo financieramente.

El temor al pasado, un factor clave en el éxito de la convocatoria. La Nación. Lunes 3 de Abril 2017

Según los analistas, el rechazo al kirchnerismo le dio fuerza a la marcha; el Gobierno fue relegitimado

La consigna fue sencilla: no llevar banderas partidarias, sólo argentinas. El motivo se terminó condensando en uno: defender la democracia. Sin embargo, quienes participaron de la marcha en apoyo al Gobierno que se celebró anteayer levantaron numerosos carteles y sostuvieron varios motivos de reclamo, aunque no contra la gestión de Mauricio Macri. LA NACIóN consultó a varios analistas para que desmenucen y expliquen este fenómeno de vecinos autoconvocados en apoyo de un gobierno.

“Este fenómeno atípico de una marcha para defender a un gobierno ocurrió por el latente temor que amplios sectores de clase media y media alta tienen a una crisis de gobernabilidad y al regreso de un populismo autoritario al poder”, razonó Alejandro Catterberg, analista y uno de los directores de la consultora Poliarquía.

Catterberg destacó también lo llamativo de la situación en un contexto de dificultades económicas, que debería generar cuestionamientos, pero que se ven neutralizados por el repudio a otros fenómenos. “Un mes seguido de embestida kirchnerista y de los sectores más duros del sindicalismo provocó esta contrarreacción”, observó.

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En tanto, Graciela Römer, socióloga y directora de la consultora de opinión pública Graciela Römer & Asociados, consideró que lo que activó la masiva respuesta de anteayer fue “el temor a que el cambio que se votó en diciembre de 2015 se debilite al punto de retroceder”.

“Fue un rechazo a una modalidad de hacer política sin diálogo, a la violencia y a la devaluación de las formas republicanas que se vivió en la calle en los últimos días con los piquetes”, sostuvo la analista.

Römer también destacó que si bien hubo en la movilización un núcleo duro de fervientes seguidores de Macri, también participaron sectores que lo cuestionan pero lo prefieren al kirchnerismo o a otros partidos políticos.

“Mucha gente hizo un cálculo de costo y beneficio entre lo que desestima del Gobierno y lo que le gusta y eligió sumarse”, destacó.

Ante la pregunta sobre qué le reporta al Gobierno esta expresión popular y qué eventual beneficio podría generarle, ambos analistas coincidieron en que este apoyo será clave en el plano electoral y que reafirma la legitimidad de la actual gestión, que lleva menos de un año y medio en el poder.

“La manifestación le da aire político al Gobierno en una semana clave donde continuará la disputa con los sindicatos docentes y enfrentará el paro general del jueves próximo”, aseguró Catterberg. Y agregó: “Además, de cara al año electoral se refuerza la polarización entre el macrismo y el kirchnerismo, complicando la estrategia electoral del Frente Renovador, que queda relegado de la discusión política”.

Römer coincidió en que la marcha le dio al Gobierno un baño de legitimidad frente a un escenario de creciente conflictividad social. “Esta movilización es altamente auspiciosa para un gobierno que perdía imagen pública por los tarifazos y la inflación.”

“Le dio al Gobierno un nivel de legitimidad que parecía perdido y le devuelve un poco el manejo de la calle, que se vio tan cuestionado en estos días”, razonó la socióloga.

Zona norte lideró el respaldo en el conurbano

Si bien el epicentro de la marcha a favor del Gobierno fue en la Plaza de Mayo, muchos vecinos se manifestaron en su lugar más cercano. En el conurbano bonaerense, los municipios de la zona norte fueron los más convocantes. Vicente López, en las inmediaciones de la quinta de Olivos, y San Isidro fueron las localidades que más personas reunieron. Geográficamente, a medida que se acercaba al Sur, el apoyo manifiesto a la gestión de Mauricio Macri iba perdiendo solidez. En la zona oeste, en los municipios de Caseros, San Martín y Tres de Febrero se vieron algunas plazas con vecinos que aplaudían o llevaban pancartas con consignas “a favor de la democracia”. En la zona sur, en cambio, la manifestación fue considerablemente menor. Apenas se vieron algunas muestras de apoyo en Quilmes, gobernado por el intendente de Cambiemos Martiniano Molina. Lomas de Zamora y Avellaneda, ambas en manos del Frente para la Victoria, casi no reunieron vecinos.

http://www.lanacion.com.ar/2003557-el-temor-al-pasado-un-factor-clave-en-el-exito-de-la-convocatoria

ENTREVISTA A KICILLOF EN DESAYUNO AMERICANO. 8 DE MARZO 2017

EL ESCENARIO QUE ABRIÓ EL DISCURSO DE MACRI. LA VOZ DEL INTERIOR. DOMINGO 5 DE MARZO 2017

Para analistas y encuestadores, el Presidente ensayó los lineamientos de campaña. Sostienen que cambió el tono y que apunta a la polarización con el kirchnerismo.

 

Buenos Aires. El presidente Mauricio Macri habló una hora exacta al abrir el 135º período de sesiones ordinarias del Congreso y su discurso recibió lecturas disímiles, según respondieran al oficialismo o a la oposición.

“Lo vi muy bien, muy claro y preciso”, dijo la diputada Elisa Carrió. “Describió una realidad que no existe, fue provocador”, resumió el jefe de los diputados kirchneristas, Héctor Recalde. “El discurso de Macri fue psicótico o cínico”, pegó desde algún lugar del peronismo Alberto Fernández. “Un discurso electoralista sin agenda legislativa”, describió Felipe Solá desde el Frente 
Renovador.

¿El discurso interpeló a algún sector político en especial? ¿Fue confrontativo y coyuntural o propuso miradas a largo plazo, “propio de un estadista”, como entendió el diputado radical Luis Borsani? ¿El discurso asimiló distintos traspiés del Gobierno en el último bimestre?

La Voz conversó con analistas y politólogos acerca de los alcances del discurso presidencial y de las proyecciones por el escenario que viene.“Fue un discurso que apuntó a su propio electorado fundamentalmente”, opinó Graciela Römer. La socióloga y consultora política entendió que se trató “más de un discurso de campaña que de inicio legislativo, donde la lógica indica que se fijan prioridades gubernamentales con la pretensión de que la oposición acompañe; me parece que de esto último no se vio demasiado”, dijo Römer.

El consultor político Federico González coincidió con su colega en que “el discurso fue más orientado al tema político electoral que a un programa de agenda para un período legislativo”, aunque reconoce que “esto es una tentación muy común en la que incurren todos los políticos, más en un año efectivamente electoral”.

“A favor –continuó González–, vi a Macri más aplomado y seguro, con cierta veta beligerante, cosa que no es tan común en él”. Sobre esa “beligerancia”, el titular de la consultora González & Valladares admitió desconocer si Macri “se salió de libreto y fue traicionado por lo que piensa realmente más allá de lo políticamente correcto, o todo es producto de jugar a la estrategia de la polarización”.

Polarización

“Fue un discurso inscripto decididamente en una estrategia que el Gobierno tiene desde fines del año pasado. Es la estrategia de polarizar”, coincide el sociólogo Hilario Moreno. El titular de la consultora Dicen cree que “el Presidente está recreando la táctica utilizada por el kirchnerismo: no se trata de andar por el medio, contemporizando, sino pararse de un lado y pegarle al otro”, dijo.

“Fue un discurso fuerte, polarizador”, sintetizó también Ricardo Rouvier. A su entender, el Presidente “no planteó ningún plan económico. Es indudable que la economía mejoró para el campo, hay cosecha récord. Pero a gran parte de la sociedad eso no le influye; la mayoría de la gente vive en las ciudades, y le preocupan más los precios de los servicios y los alimentos. Noto que el Gobierno no me está diciendo si quiere sustituir importaciones o si quiere abrirlas para bajar los precios. Es indudable que no es un gobierno nacionalista ni estatista, aun cuando utiliza el Estado en función social cubriendo las necesidades básicas de la población para que esto no se le vaya de las manos. Pero, insisto, del discurso se desprenden fragmentos y no veo un modelo económico”, indicó Rouvier.

Analía del Franco vio “un discurso muy pensado y muy elaborado. El Presidente primero se atajó como contestando todas las críticas que se le podían hacer y después fue directo a ‘lo que dicen de nosotros no es así’. Y lo ejemplificó con frases como ‘cuando nos decían que íbamos a sacar todas las asignaciones sociales, o los subsidios a los sectores populares, y eso no sucedió’”.

Para Del Franco, Macri “fue más racional que otras veces, y hasta más enérgico”. Y agregó: “Fue un discurso dirigido a su electorado fiel, que debe estar en un 30 por ciento, como diciendo ‘la oposición va a seguir diciendo mentiras, crean en nosotros’”. La titular de la consultora Analogías, no obstante, sostuvo que el discurso “dejó algunas dudas respecto de una disociación entre lo que él estaba diciendo y lo que pasa en la calle. Hay una distancia. Faltó, o no quedo muy claro, decir cómo va a resolver los problemas concretos que afectan a la gente”.

“Creo que el pecado capital del discurso es nunca terminar de reconocer los problemas graves que hay, más allá de quién tiene la culpa o la deja de tener. Me parece que no estuvo a la altura de la gravedad que están atravesando ciertos sectores”, dijo González. Y sobre el sesgo polarizador, también fue crítico: “Me parece que eso no le suma. Cuando se pone muy crítico a los años del kirchnerismo, en todo caso afianza el apoyo que siempre tuvo, pero no es bueno para sumar a los que están en el medio”.

“Probablemente cayó en eso de ‘no hay mejor defensa que un buen ataque’; es bueno para la propia tropa, pero no para la ciudadanía”, insistió González.

Moreno opinó que “en estos momento Macri, en la provincia de Buenos Aires, está por debajo o cerca del 30 por ciento que logró en las Paso, por lo que su desafío es volver a seducir a votantes massistas que en el balotaje le dieron sus votos para superar el 50 por ciento. Massa tiene entre 17 y 22 puntos en la provincia según nuestras mediciones (otras, hay que señalar, le dan más puntos al líder del FR). Unos dos tercios son antikirchneristas. Hacia ese grupo dirigió el discurso, a juntar el voto anti-K, a poner lo más claro posible quién es el ‘cuco’, llámese Cristina o Baradel”, interpretó.

Polémicas

Episodios como los del Correo Argentino y otras denuncias sobre presuntos hechos de corrupción dentro del Gobierno, ¿se reflejaron en el discurso? “Ese ensayo y error que se vio sobre todo en el último bimestre ha sido caro para el Gobierno, aunque no sé si muy grave. Pero encendió alertas amarillas y efectivamente se ha retrotraído la imagen de gestión de gobierno y la imagen del Presidente”, opinó Römer.

“Por eso creo que el discurso intentó transmitir la existencia de un relato. El relato no necesariamente es una construcción de no verdades, sino que puede ser una construcción de verdades articuladas. El relato, sobre todo, es necesario para homogeneizar y neutralizar las idas y venidas que todo gobierno tiene siempre”, agregó.

“Al Gobierno le está costando hacer pie en cuanto a tener un relato sólido –dijo Analía del Franco–. Las últimas mediciones indican que está perdiendo apoyo entre quienes le confiaron su voto en el balotaje. Y un relato, si la situación de la economía del día a día no mejora, no terminan las noticias sobre despidos y suspensiones, es muy difícil de sostener. No le pasa solamente a Macri; a Cristina también le sucedía”, ejemplificó.

“La respuesta programada y pensada al mal momento fue salir para adelante; no hizo como

De la Rúa, no se quedó estático. Se pensó ‘vamos a poner agresividad en un sentido psicológico’; desde lo profesional, la recomendación fue buena. Aun así, Macri lució forzado”, evaluó Rouvier.

“En esta época –agregó Rouvier–, y en todo el mundo occidental, el discurso, más que a la gente en general, se dirige a una ‘elite’ que componen los medios, los políticos, los empresarios, y también nosotros, los que interpretamos ese contenido”.

Según los expertos, una mayoría apoya el reclamo docente, pero no el método. La Nación.Domingo 5 de Marzo 2017

Si bien hay acuerdo en la necesidad de mejorar los sueldos, el 70% de los consultados rechaza la decisión de ir al paro

 

La mayor parte de la sociedad, cerca de un 70 por ciento, percibe que los salarios docentes deberían ser más altos y considera legítimo el reclamo de los gremios. Sin embargo, la metodología adoptada por los sindicatos, con un paro nacional por 48 horas anunciado para mañana y pasado, genera un profundo rechazo y provoca descrédito en la mellada imagen de los jefes gremiales.

Ésa es la principal conclusión a la que arribaron los analistas consultados por LA NACION, que coincidieron en destacar como un “hastío” de la población argentina la repetición de escenarios de conflicto, año tras año, antes del comienzo del ciclo lectivo. Además, señalaron que la advertencia de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, de descontar a los maestros cada día de paro “es bien recibida entre el núcleo de seguidores del Gobierno y profundiza el rechazo” de quienes no comulgan con el oficialismo.

“Cerca del 70% de la población está de acuerdo con el reclamo de los gremios y cree que deberían ganar más o que deberían recibir el mismo aumento que otros gremios que recibieron”, consideró Mariel Fornoni, directora de Management & Fit. Al mismo tiempo, marcó que el paro como medida de fuerza cuenta con una alta desaprobación, sobre todo en el caso de los docentes.

“Dejar sin clases a los chicos nunca fue bien visto, más allá de la legitimidad del reclamo. La gente reclama que se deje de tomar como rehenes a los alumnos. La confianza en los gremios docentes disminuye notablemente, al margen de la poca credibilidad como institución que tienen los gremios de cualquier actividad”, agregó Fornoni, doctora en Dirección de Empresas.

Fornoni vaticinó que la imagen y adhesión de la gobernadora bonaerense no sufrirá grandes variaciones una vez que se resuelva el conflicto. Y subrayó: “Las opiniones están muy divididas. Quienes aprueban la gestión de gobierno están de acuerdo con mantener una postura firme contra los gremios y confían en que Vidal está haciendo un esfuerzo por acercarles un salario digno. Para los otros, se está exponiendo una falta de capacidad para resolver los problemas”.

Al igual que Fornoni, la socióloga Graciela Römer expresó que “la opinión pública tiene una percepción dual en relación al conflicto docente”. Y agregó: “Hay actitudes aparentemente contradictorias. Se rechaza fuertemente la huelga docente, pero la mayoría de la población reconoce que los maestros deberían estar mejor pagos”.

La directora de Römer & Asociados afirmó que pese a que existe consenso en mejorar los ingresos de los maestros, la canalización del conflicto a través de un paro “se asocia a intereses políticos más que educativos”. Y coincidió con Fornoni respecto de que la resolución del conflicto “reforzará la adhesión del conjunto poblacional que simpatiza con Cambiemos y Vidal, y apuntalará negativamente a aquellos que simpatizan con alguna fuerza opositora”.

Más descrédito

Römer explicó que los paros docentes “profundizan la distancia y el descrédito” de la mayoría de la gente con la dirigencia gremial y “maldispone fuertemente a aquellos que tienen hijos en edad escolar”. Entre las causas, la socióloga señaló: “Los reclamos siempre suelen estar orientados a cuestiones salariales, y no a un reclamo de mejoras de la calidad educativa y del conjunto de los actores del sistema escolar. Cada vez crece más la consciencia de que las demandas se acotan nada más que al bolsillo de los docentes”.

Jorge Giacobbe, director de Giacobbe y Asociados Opinión Pública, también subrayó que “la gente cada vez siente más que no tiene sentido discutir únicamente el salario docente”. El consultor expresó: “Cuando aparece el conflicto surge el debate por la calidad educativa en general. Pero esa discusión se cierra cuando el docente logra su beneficio, entonces la gente se siente utilizada. No le ve al sindicalista la vocación de discutir cuestiones que puedan mejorar la suerte de los alumnos, más allá de su propio salario”.

Giacobbe destacó que existe un amplio consenso alrededor de que “el docente, el enfermero y el policía deben ganar mejor”. Pero remarcó que en el caso de la educación, existen otro tipo de discusiones pendientes. “Si bien es cierto que con un mal salario docente difícilmente pueda haber una buena educación, no es cierto para los padres que mejorando el salario docente mejore la calidad de la educación y entienden que no alcanza sólo con eso”, sostuvo Giacobbe.

En el Gobierno apuestan a la baja consideración social que tienen los gremialistas y por eso ponen a la figura con mejor imagen como contrapeso.

La mirada de los especialistas

Razones del rechazo, según Fornoni, Römer y Giacobbe

Mariel Fornoni

Management &Fit

Contra el paro

A la hora de explicar por qué la medida de fuerza genera rechazo en la sociedad, Fornoni dijo: “Dejar sin clases a los chicos nunca fue bien visto, más allá de la legitimidad del reclamo. La gente reclama que se deje de tomar como rehenes a los alumnos”

Graciela Rrömer

Römer & asociados

Huelga política

La directora de la consultora Römer &Asociados afirmó que pese a que existe consenso en que es necesario mejorar los ingresos de los maestros, la lucha mediante una medida de fuerza extrema “se asocia a intereses políticos más que educativos”

Jorge Giacobbe

Giacobbe & Asociados

Discutir la educación

Para el consultor, “la gente cada vez siente más que no tiene sentido discutir únicamente el salario docente” y expresó que la sociedad está reclamando una discusión más amplia, que también abarque la calidad educativa en general

http://www.lanacion.com.ar/1990164-segun-los-expertos-una-mayoria-apoya-el-reclamo-docente-pero-no-el-metodo

 

UN AÑO, MUCHOS MACRI ¿Podremos? (COLUMNA DE GRACIELA ROMER. DIARIO PERFIL. DOMINGO 11 DE DICIEMBRE 2016

¿Es probable que hayamos llegado al momento en que se vuelve necesario cambiar los supuestos sobre cómo debería ser gobernada la Argentina?.

¿Es probable que hayamos llegado al momento en que se vuelve necesario cambiar los supuestos sobre cómo debería ser gobernada la Argentina? ¿Que la apelación y la convicción acerca del “si podemos” deba hacer un alto en el camino y revisar si no los objetivos, al menos, evaluar los caminos más efectivos para alcanzarlos?

Sabemos desde la historia, la sociología y la psicología que los humanos no nos llevamos bien con la incertidumbre especialmente, aquellos que vivimos en culturas occidentales donde el dominio de la tradición aristotélica-cartesiana dificulta una mirada más flexible que maride mejor con los nuevos tiempos.

Sabemos que el ser humano busca certidumbre, especialmente en épocas o etapas difíciles o inestables. Y que el cambio, cualquier cambio –tanto el deseado como el inevitable– genera temor y potencia la búsqueda de reaseguros para neutralizar el miedo. Desde la necesidad de líderes que prometan protección hasta la activación de mecanismos de esperanza que minimicen los costos emocionales.

El próximo año el gobierno de Mauricio Macri deberá enfrentar elecciones para la renovación del Congreso Nacional. Y como toda elección de medio término en Argentina, su resultado –a diferencia de lo que sucede en otros países con sistemas políticos comparables– es determinante para sostener la fortaleza o el debilitamiento del Gobierno, especialmente si no es peronista.

En este marco, la gestión de Mauricio Macri enfrenta un dilema difícil. Necesita dar respuesta a los fundamentales del malestar ciudadano, especialmente a sus bases electorales menos extremas. Para ello requiere señales claras desde la economía, que permitan revertir la declinación en los niveles de consumo, lograr crecimiento, controlar la inflación y detener la pérdida de empleo y el deterioro del salario. Ya no alcanza sólo con las expectativas.

Mauricio Macri ha dicho en estos días que “se dispararon expectativas desmedidas” sobre la respuesta que el Gobierno podía dar en el corto plazo en virtud al fabuloso desquicio económico y social que debió enfrentar. Es verdad, pero esas expectativas se dispararon por la acción o inacción comunicacional del propio Gobierno. Entonces, ¿cómo reubicar esas expectativas y enmarcarlas en una hoja de ruta realista que pueda salirse de la trampa del cortoplacismo? ¿Cómo volver eso compatible con la necesidad de dar respuesta a reclamos diversos, evitando al mismo tiempo ser rehén de quienes lo utilizan de modo oportunista obteniendo ventajas de un gobierno en minoría?

Difícil pensar que ello pueda hacerse sin acuerdos políticos que vayan más allá de la coyuntura. No se trata sólo de sumar figuras de la oposición al Gobierno sino de generar un paraguas que deje por fuera de la puja partidaria (necesaria y positiva en toda democracia) aquellos temas que debieran formar parte de los dispositivos institucionales para el cambio que el país requiere

Finalmente, una cuota de realismo: ¿quién puede sostener que Cambiemos llegó solo? Varios miles de argentinos decidieron deponer diferencias para aunarse en un deseo mayor: dejar atrás 12 años de gobiernos kirchneristas. Sus diferentes referentes políticos fueron fieles representantes de esos deseos durante los primeros meses de la gestión de Mauricio Macri.

¿Se podrá retomar ese camino?
*Socióloga, analista de OP.

https://wordpress.com/post/gracielaromer.com/716

Dilemas de la democracia directa.Clarín. lunes 10 de Octubre

Graciela Romer

Son los plebiscitos, referendum o cualquier otra modalidad de democracia directa dispositivos institucionales capaces de asegurar hoy condiciones para mejorar la calidad de nuestras cuestionadas democracias? ¿Son compatibles con el gobierno representativo?

Por los resultados uno estaría dispuesto a sospechar que no necesariamente y que en ocasiones -que no son pocas- funcionan como freno a la deliberación y a la búsqueda de consensos institucionales, estimulando un pseudo empoderamiento cívico que profundiza la grieta de la sociedad con los partidos poíticos en su rol de representación, canalización y procesamiento de las demandas y conflictos y de la sociedad.

Colombia acaba de exponer a votación popular un acuerdo de paz entre el gobierno y la guerrilla más perdurable del continente, del mismo modo en que hace poco tiempo el Reino Unido expuso a la decisión popular su permanencia o no en la Unión Europea. En ambos casos, las iniciativas fueron derrotadas en elecciones extremadamente divididas, donde el voto parece haber canalizado tanto consideraciones relativas al tema puntual a dirimir, como consideraciones sobre la legitimidad del gobierno y vehiculizado el malhumor social.

¿Qué tendría de malo que la sociedad pueda ayudar a resolver problemas para los cuales los sistemas políticos se muestran relativamente impotentes? Una democracia de calidad exige participación, pero también requiere de un grado de deliberación autónoma de parte de los ciudadanos que es altamente improbable en el mundo contemporáneo. Exige conocimiento sobre las alternativas, sobre las consecuencias de los diferentes cursos de acción y, sobre todo, de información que no muchos líderes políticos están dispuestos a proveer. Que muchos dirigentes utilicen instrumentos de democracia directa para apalancar la legitimidad de sus gobiernos ya es un indicio de que algo está mal: tienden a utilizar la consulta al pueblo como un instrumento de marketing político.

El caso de Colombia es indicativo. Un problema complejo entre el sistema político y la guerrilla – conflicto que ha permanecido irresuelto durante más de 50 años y dejado centenas de miles de muertos – ha dejado un tendal de disconformes a uno y otro lado.

El resultado es una mala noticia independiente de la posición de cada uno sobre el tema de fondo: la baja afluencia electoral (incluso para los bajos estándares colombianos) dejan con pocos argumentos a los partidarios de “consultar al pueblo”, lo exiguo del resultado que abre una batalla por las interpretaciones y, por último, ¿qué puede proponer una elite que había dejado eso en manos de votantes pobremente involucrados en los detalles de una negociación compleja, llena de luces y sombras? Es más, ¿cómo explicar las masivas movilizaciones por el SI a los pocos días del triunfo del NO?

Una de las cosas que el traspié de los esfuerzos del sistema político colombiano trae a la luz es la inadecuación de los mecanismos de democracia directa para resolver problemas complejos.

La experiencia de Argentina posterior a la crisis del 2001 es un contra ejemplo ilustrativo: el sistema político, mediante acuerdos y negociaciones entre diferentes facciones de la elite política, produjo una solución para las que las “asambleas de vecinos” (y ellas eran muy populares para esa época) parecían impotentes.

Hay algo de malentendido en esa fe inocente en “cederle el protagonismo al pueblo”: la deliberación pública es un aspecto enteramente ausente en esos procesos, donde unas campañas más bien maniqueas (como la que enfrentó el primer ministro Cameron en el proceso que concluyó con la saluda del Reino Unido de la UE) reemplazan la necesaria educación e ilustración de los ciudadanos. Un maniqueísmo que invoca aquella célebre definición de Jean Paul Sartre: “el infierno son los otros.” Parece claro que esta lógica, con su evidente banalización de la política, tiende a empobrecer los términos del debate y por ende, de la propia democracia: la idea, más bien cándida, de que Facebook y Twitter son canales de democratización equivalentes al movimiento hacia el sufragio universal de fines del siglo XIX. Probablemente las redes sociales y las campañas pueden proveer a un líder político de mayores audiencias, pero en sí mismas no vuelven sustentable su liderazgo. Y, hasta donde podemos entenderlo, es raro que una votación por “SI” y por “NO”, parecido a dar un “like” en Facebook, sea siquiera una aproximación eficaz a esas deliberaciones y compromisos.

Graciela Romer. Socióloga. Directora de Graciela Romer y Asoc.

El Cronista Tv. Lunes 1 de Agosto

El regreso de Cristina Kirchner. La Nación. Jueves 14 de Abril 2016

Para los analistas, el regreso refuerza el lazo con los más fieles
Con su reaparición, Cristina apuesta a liderar la oposición; según especialistas consultados, su imagen estaba en baja

Cristina Kirchner mantiene vigencia, tras cuatro meses de silencio desde su salida de la Casa Rosada. La ex presidenta sacó provecho dela citación a indagatoria del juez Claudio Bonadio. Según analistas consultados por LA NACION, reforzó el vínculo de lealtad con su núcleo duro de seguidores e intentó mostrarse como la jefa de la oposición.

La ex mandataria arrastra una imagen positiva en caída, aunque no hay números recientes que midan el impacto del escándalo judicial de Lázaro Báez, en el que Cristina quedó sospechada e imputada. Si bien los especialistas consultados no arriesgaron el peso que su reaparición puede tener en términos de imagen, sí lo consideraron un hecho de relevancia en el actual escenario político.

“Creo que es significativo que su reaparición esté relacionada con una defensa judicial. La forma de defenderse del kirchnerismo es atacando. Esto refuerza el compromiso de un sector social minoritario que la apoya, pero en líneas generales se ve una pérdida de influencia muy grande del kirchnerismo”, opinó Alejandro Catterberg, director de Poliarquía Consultores.

jCristina en el cuarto piso de Comodoro Py.Foto:Paz Rodríguez NiellCatterberg recordó que la imagen positiva de la ex presidenta, antes de las últimas complicaciones judiciales, estaba en caída. “Viene cayendo desde la derrota de octubre, cuando estaba en 45%. En marzo estaba en 32%. Después de los escándalos, se puede suponer que estará más baja”, señaló.

“Este acto la fortalece con su propio sector”, dijo a LA NACION Ricardo Rouvier. “Pero también es una señal para el peronismo y para la oposición”, completó.

Según el director de Rouvier & Asociados, Cristina supo usufructuar el contexto judicial de su regreso a la escena pública. “Fue favorecida por Bonadio, en este escenario judicial ella puede reproducir su estilo de confrontación. Llega un mensaje de alguien que estaba afuera y vuelve”, analizó Rouvier, quien en su última medición, al 1° de marzo, tenía a Cristina con una imagen positiva que había caído, pero todavía estaba en alrededor del 45%.

Para Graciela Römer, el acto que encabezó la ex presidenta en Comodoro Py “fue una gran puesta en escena que muestra la vocación de Cristina para convertirse en líder de la oposición”. Römer subrayó que esa puesta en escena se dio en el marco de “una de las causas más débiles en cuanto a imputación a la ex presidenta”, en referencia a la investigación por la venta de dólares a futuro que lleva adelante el juez Bonadio.

“Esto refuerza el vínculo con el sector más duro del kirchnerismo, que es un espacio que está en retroceso”, destacó la directora de Graciela Römer & Asociados.

La reaparición de la ex presidenta en Buenos Aires, con su encendido discurso tras dejar un escrito en el juzgado de Bonadio, y el respaldo que tuvo de su militancia pueden traerle réditos, según planteó el consultor Raúl Aragón en diálogo con LA NACION.

“Creo que es un acierto de Cristina reaparecer en el contexto político en que lo hizo, de caída de imagen de Mauricio Macri y de críticas al Gobierno desde los sectores de bajos recursos, que fueron beneficiados por Cristina, ya sea con subsidios o planes”, afirmó Aragón.

El director de Raúl Aragón & Asociados estimó que la llegada del mensaje de Cristina puede reportarle beneficios. “Seguramente, el núcleo duro se consolidó, pero también puede haber captado a ciertos sectores periféricos, filokirchneristas, que puedan sentirse nuevamente cercanos”, planteó Aragón. El consultor destacó que la imagen positiva de la ex presidenta “estaba entre el 35 y el 40%, lo que no es poco”.

Pablo Knopoff, director de Isonomía Consultores, también subrayó la importancia que tiene para Cristina mantener centralidad en la escena política nacional y reforzar su relación con sus seguidores más acérrimos.

“En 2015 había dos ejes en la campaña electoral, Macri y Cristina. El eje de Cristina venía perdiendo espacio y aprobación. Lo que deja claro el acto de hoy [por ayer] es que sigue presente la dicotomía entre Macri y Cristina”, argumentó Knopoff.

“Tiendo a pensar que es difícil que le reporte beneficios en términos de imagen”, aclaró el encuestador. “Lo de hoy [por ayer] interpela al grueso de los ciudadanos que están conmovidos por la cosa pública”, señaló Knopoff para graficar el alcance que puede tener la reaparición pública de Cristina.

Críticas tras el discurso en Comodoro Py
Elisa Carrió

Diputada Coalición Cívica

“Dice que no la van a callar, pero ante la Justicia no habló. Es bueno que recorra el mundo esta foto ridícula”

Eduardo Amadeo

Diputado PRO

“Me parece extraño el clima festivo generado por una persona que está imputada en una causa”

Margarita Stolbizer

Diputada GEN

“¿No sería mejor que [Cristina] explicara su patrimonio y los millones que le pagó a Báez?”

Miguel Bazze

Diputado UCR

“Es una falta de respeto que Cristina pretenda compararse con Yrigoyen. Él murió en la pobreza”

Graciela Camaño

Diputada Frente Renovador

“No es mucho lo que le queda al kirchnerismo: con o sin acto, debe dar explicaciones en la Justicia”

http://www.lanacion.com.ar/1889092-para-los-analistas-el-regreso-refuerza-el-lazo-con-los-mas-fieles

https://youtu.be/gablV55Lofc?list=PL7D3BFEACC4803CF3