Argentinos exigieron respeto al poder político durante marcha. El Universal. Mexico DF. Viernes 20 de Febrero 2015

El Gobierno cuestionó la participación de dirigentes opositores

La “marcha del silencio”, que tuvo lugar el miércoles en Argentina, logró una convocatoria multitudinaria y lanzó un mensaje muy claro de reclamo de justicia a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y su Gobierno, tras la muerte del fiscal Alberto Nisman, en circunstancias aún sin dilucidar.

Días antes de ser encontrado muerto en su apartamento, el 18 de enero, el funcionario había denunciado a la jefa de Estado, al canciller Héctor Timerman y a dirigentes kirchneristas por encubrimiento de los imputados iraníes por el ataque a la sede de la AMIA, en 1994.

Desde entonces, la investigación ha estado marcada por una serie de hechos confusos y evidencias contradictorias, que han dejado mayor frustración en un sector de la población, que ya sentía descontento ante la percepción de poca transparencia en las instituciones.

“La marcha interpeló no solo a un sector del Poder Judicial; también interpeló al poder político, interpeló al Gobierno Nacional, en términos de mayor respeto por las instituciones, vigencia de la autonomía de los poderes del Estado y rendición de cuentas”, consideró la analista Graciela Römer, directora de la consultora Graciela Römer & Asociados.

Desde que se anunció la convocatoria, Fernández de Kirchner respondió con fuerza. “Nos quedamos con el canto, con la alegría, a ellos, a ellos les dejamos el silencio”, dijo a seguidores tras una cadena. 

Este jueves, el Gobierno argentino criticó la participación de dirigentes opositores y los mensajes contrarios al Gobierno en la movilización.

“La mayor promoción de esta marcha fue hecha por una Presidenta que no aceptó la realidad… ni siquiera produjo una sola comunicación vinculada con darle el pésame a los deudos”, sostuvo Römer.

El manejo del Gobierno, y en especial, el tratamiento que la mandataria ha dado al hecho, ha generado críticas. Primero el silencio. Luego, a través de Facebook, lanzó la tesis del suicidio. Días más tarde, en un giro contrario, habló de asesinato y se refirió a un “complot” desde un sector del servicio de Inteligencia para achacarle la muerte del fiscal.

“La modalidad de procesamiento de la Presidenta implica la no aceptación y redoblar la apuesta, que es la lógica del funcionamiento que ha caracterizado su estilo de gestión”, agregó la analista. 

El secretario de la Presidencia, Aníbal Fernández, afirmó este jueves que “sobre el reclamo de justicia que se hace, hay que recordar que el Gobierno no administra la justicia, eso corre por cuenta de los jueces”. 

El mismo día de la marcha, Fernández de Kirchner participó en la inauguración de las obras de la central nuclear Atucha II. Allí dijo que “nadie le marca la cancha” al Gobierno.

“La respuesta del oficialismo frente a la opinión pública fue y será siempre mostrar que mantiene el poder político”, consideró Rosendo Fraga, del Instituto Nueva Mayoría.

En tanto, un sector de los fiscales no apoyaba la convocatoria. “No voy a la marcha porque los fiscales son parte de un poder que tiene que dar respuestas en lugar de hacer reclamos”, dijo Javier De Luca, miembro de la Cámara Federal de Casación Penal, reseñó DPA.

“Es una marcha común de todos, pero el tema es adónde marchamos”, afirmó el ex fiscal de la Corte Penal Internacional Luis Moreno Ocampo, al cuestionar que la movilización llegaría a la Casa Rosada.

La denuncia de Nisman, ratificada por la imputación del fiscal Gerardo Pollicita y la “marcha del silencio” golpean a Fernández de Kirchner en su último año de gestión y cuando ocurren procesos judiciales a dirigentes kirchneristas por presunta corrupción.

“Los argentinos comienzan a entender que no hay desarrollo posible si las instituciones no funcionan de manera autónoma y si el Estado de derecho no es lo que se prioriza”, estimó Römer.

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