El impacto político de la marcha por Nisman. Cronica. Viernes 20 de Febrero

Pasó la marcha del silencio. El último miércoles, una multitud marchó bajo la lluvia con la consigna de homenajear al fallecido fiscal Alberto Nisman. Convocada por algunos fiscales e impulsada por grupos mediáticos opositores al gobierno nacional, la movilización fue apoyada por todo el espectro político opositor, a excepción de la izquierda.

Y aunque se remarcó la ausencia de banderas partidarias, hubo muchos dirigentes -entre ellos varios precandidatos presidenciales- que se sumaron a la procesión. La disputa por asignarle un sentido determinado a la convocatoria ya se desató, y la realpolitik comenzó a operar sin demoras para obtener del 18F el mejor posicionamiento de cara a las Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias de agosto.

En este contexto surgen algunas preguntas: ¿cómo impacta la marcha del silencio en la imagen de los precandidatos a presidente? A priori parecería que la movilización dejaría mejor parados a los candidatos de la oposición. Pero, ¿es necesariamente así? Crónica dialogó con tres consultores políticos: Carlos Germano(Carlos Germano y Asociados); Orlando D’Adamo (director del Centro de Opinión Pública de la UB) yGraciela Römer (Graciela Römer & Asoc.), quienes dejaron algunas reflexiones al respecto.

En principio los tres especialistas coincidieron en que era algo apresurado realizar un análisis profundo a un día de finalizada la marcha, que fue cuando se los consultó.

Es difícil analizar ahora. Prima facie no me animo a decir que la marcha tendrá una incidencia absoluta en las próximas elecciones”, sostuvo Germano. El especialista en opinión pública destacó que “los candidatos opositores podrían estar más beneficiados” ya que “pudieron caminar al lado de la gente. Esto les da más aire que a cualquier candidato del oficialismo”, acotó.

También para D’Adamo es “prematuro” afirmar si la autodenominada marcha del 18F benefició o no a los candidatos opositores. No obstante consideró que “sí les genera complicaciones a los candidatos oficialistas, ya que esta manifestación, a diferencia de las anteriores, se produce en el año de las elecciones”.

Respecto al impacto en términos electorales, entendió que “no modifica en general el escenario porque ya hubo marchas multitudinarias contra el gobierno y no fueron capitalizadas por la oposición”.

En el mismo sentido se expresó Römer, quien afirmó que si bien “la marcha ya impactó y la imagen del gobierno ha bajado en la consideración pública”, la misma “no ha sido capitalizada de manera significativa por ninguno de los miembros de la oposición”. Asimismo, la consultora política consideró que “en un año electoral va a tener una influencia importante, pero especialmente en la agenda de la próxima campaña. Hay que ver cómo responden los distintos candidatos a lo que significó la plaza como demanda”.

Sobre el sentido de la movilización, Römer enfatizó que “la marcha fue un hecho político, no partidario”, y que tuvo como función “ser un gran acto de catarsis de las preocupaciones, la angustia y los temores que la sociedad está mostrando hace tiempo, como la corrupción o la inseguridad”. Para Germano, en cambio, “la marcha asignó muchas responsabilidades al Poder Judicial, ya que lo obliga a trabajar en forma independiente y a profundizar para llegar a la justicia. El mensaje es trabajen a fondo y resuelvan”.

Como interrogante final cabría preguntarse si la llama republicana que encendió la marcha seguirá viva una vez que comience la campaña formal para las Paso y luego las elecciones, o si con el correr de las semanas pasará a segundo plano y quedará como un mero hecho histórico.

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