ARTICULOS PERIODISTICOS

Septiembre 2018

Cuadernos y después. ¿Hacia el Nunca Más de la corrupción?

Para muchos, la Argentina puede ser un país de armas (o cacerolas) tomar. Sin embargo, de la década del 90 (para fijar un punto reciente) a esta parte, los escándalos de corrupción no han dejado de sucederse, en un crescendo inverosímil: el caso Swift, el Yomagate, la venta de armas a Croacia y Ecuador, los jueces de la servilleta, el caso Banelco o las coimas en el Senado, la valija de Antonini, Sueños Compartidos, Ciccone, Hotesur, la ruta del dinero K, los Panamá Papers, los aportantes truchos de campaña y un largo etcétera son solo algunos de los escándalos que han ido alimentando la indignación y el hartazgo de la sociedad.

La imagen del ex secretario de Obras Públicas José López revoleando bolsos con millones de dólares dentro de un convento de monjas parecía el colmo de la obscenidad, pero los apuntes del chofer Oscar Centeno , salidos a la luz tras una investigación de Diego Cabot y su equipo, subieron la apuesta y aportaron un capítulo inesperado a la larga historia de la corrupción en el país.

Los cuadernos de las coimas: cómo empezó, cuál es la trama y quiénes están involucrados 02:16 Ese relato pormenorizado del trasiego de bolsos llenos de dólares durante el gobierno kirchnerista develó la matriz de un sistema de saqueo en el que hoy aparecen implicados los más altos funcionarios del gobierno anterior junto con importantes empresarios de la construcción.

La rapidez con que esta vez actuó la Justicia provocó una seguidilla de confesiones que confirman el grado de cartelización al que había llegado la obra pública en la Argentina. Una bisagra para el país Por sus dimensiones, por la actuación decidida de la Justicia, por el grado de corrupción que revela, por el impacto social que produjo, el caso de los cuadernos podría representar una bisagra para el país. ¿Llegará el juicio a condenar según la ley a los culpables? ¿Esas sentencias ejemplificadoras podrían modificar prácticas corruptas de la dirigencia? ¿Podrán sanearse las contrataciones públicas mediante nuevas prácticas y procedimientos? ¿Exigirá la sociedad el fin de la corrupción endémica?

Para la especialista y consultora en opinión pública Graciela Römer, la corrupción es un tema urticante para algunos argentinos, pero definitivamente no un factor decisivo en las urnas. Antes que eso está la situación económica, que se lleva gran parte del día a día de los sectores medios y populares. “Más allá del impacto mediático que el caso de los cuadernos ha tenido, la opinión pública está muy segmentada en relación a la incidencia que tienen las cuestiones éticas sobre sus decisiones políticas. La segmentación tiene que ver con los niveles de educación, socioeconómicos y situaciones de contexto de la sociedad”, explica. “Algo que conspira contra la posibilidad de que la corrupción penetre en la agenda es la coyuntura económica. Sobre todo en los sectores populares, donde de pronto prima la pelea por la sobrevivencia. Allí muchas veces lo que importa no es que los políticos no roben, sino que satisfagan sus demandas”, sintetizó. La presión social

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INFOBAE

OCTUBRE 2017

¿Por qué fue secundario el rol de Esteban Bullrich en esta campaña?

Una característica que tuvo la campaña de Cambiemos fue el rol secundario del primer candidato a senador nacional por la Provincia de Buenos Aires Esteban Bullrich. Pero,¿por qué fue así? Para responder a ese interrogante hay que atender primero a otro:

¿cuál es el significado que tiene esta elección intermedia?

Estas elecciones determinarán por un lado el futuro de Macri, al abrir la puerta a la posibilidad de la continuidad o no del macrismo en el poder y por otro la renovación del peronismo

La de hoy no es cualquier elección de mitad de mandato, que por lo general suelen representar una simple redistribución de cargos en el parlamento. Estas elecciones en cambio tienen un significado político de mediano y largo plazo, importante para todo el sistema político, porque determinará por un lado el futuro de Mauricio Macri, al abrir la puerta a la posibilidad de la continuidad o no del Macrismo en el poder –ya no por dos años, sino por seis-, y por otro lado, porque serán decisivas para el futuro y la renovación del Peronismo.

En ese marco, y por la importancia que tiene la provincia de Buenos Aires, la figura de Esteban Bullrich en la campaña es subsidiaria.

Buenos Aires, como bastión histórico del Peronismo, hace que no sea lo mismo perder o ganar allí que perder o ganar en Córdoba o Santa Fe

La provincia de Buenos Aires, como bastión histórico del Peronismo hace que no sea lo mismo perder o ganar allí que perder o ganar en Córdoba o Santa Fe, otras dos provincias de gran importancia. De cara a las elecciones presidenciales del 2019, lo que se definirá principalmente son los recursos institucionales con los que va a contar el gobierno de Mauricio Macri.

En cierto sentido, el resultado electoral nacional ya fue anticipado en las PASO y muy probablemente se profundice. En ese contexto, la elección bonaerense se ha nacionalizado, lo que explica de alguna manera el porqué del rol secundario de Bullrich y el ascenso de María Eugenia Vidal como la figura emblemática de Cambiemos.

Si durante la campaña Vidal adquirió mayor relevancia, no se trata sin embargo de una Vidal autónoma de Macri: Vidal es Macri. Y es que entre Cambiemos y el peronismo existe una diferencia fundamental en el modo de construcción política, que tiene que ver con la idea de que no hay personalismos, sino equipo; algo no necesariamente cierto.

Como gobernadora, Vidal es la representante de Macri en el distrito, pero tiene además una serie de atributos particulares que la han llevado a tener una imagen más fuerte que el propio presidente y convertirse en la nave insignia de Cambiemos; entre otras cosas, porque no se produce con ella la polarización que se produce con Macri.

Las encuestas dan una ventaja a Cambiemos en territorio bonaerense, un hecho que parte del peronismo desea para desprenderse de Cristina
Las encuestas, en general, le están dando una ventaja a Cambiemos en territorio bonaerense, un hecho que el peronismo acepta y que, incluso, algún sector desea, porque ve en la derrota la posibilidad de desprenderse de Cristina Kirchner.

En cuanto al caso de Santiago Maldonado, éste tendrá poco impacto en el lectorado. Sólo profundizó una grieta que ya existe, y sobre la que se instala una serie de preconceptos. Cada sector de la grieta interpreta la realidad sobre la base de sus prejuicios e ideas hechas, con absoluta independencia de la realidad, sobre todo en un caso tan politizado como éste.

Una salvedad puede hacerse respecto de algunos dichos muy puntuales de Elisa Carrió -la desafortunada comparación con Walt Disney-, que puede impactar sobre el desempeño de esta candidata, pero con un mínimo impacto en la performance general de Cambiemos a nivel nacional.

Esta elección decidirá principalmente con qué recursos institucionales contará el gobierno de Mauricio Macri
Esta parada intermedia respecto a las elecciones presidenciales del 2019 decidirá principalmente con qué recursos institucionales contará el gobierno de Mauricio Macri. El resultado electoral –como se dijo, anticipado por las PASO- rediseñará la distribución territorial de poder, es decir, los recursos con los que va a contar también el resto de los actores en juego.

La semana pasada, en una presentación que hice en México ante empresarios, pude percibir que la pregunta, más allá de si Cristina Kirchner será o no protagonista del proceso de renovación del peronismo, es si vuelve el neopopulismo o si habrá un salto cualitativo para los inversores respecto de la previsibilidad y se establecerán, partir del gobierno de Cambiemos, otras reglas en la relación Estado-Sociedad y en la economía argentina.

Eso es lo que dará la posibilidad de pensar en un Macri de dos años o en un Macri de los próximos seis años, con una impronta duradera hacia el interior del sistema político.

¿Quo vadis democracia?

SEMPTIEMBRE 2017

Por Graciela Romer

A un mes de su desaparición, miles de personas marchan para pedir por la aparición con vida de Santiago Maldonado. Foto: DyN

El Talmud sostiene que el presente no existe. Sólo existen el pasado y el futuro. El pasado es historia. El futuro esperanza. El presente, apenas una instantánea en ese sendero hacia el futuro.

El festejo de estos 12 años al que convoca PERFIL resulta sin duda un hecho esperanzador, en tanto permite evidenciar que en ese arco pasado –futuro que se despliega y expresa en el presente–, la defensa de la libertad de expresión sigue teniendo vigencia.

Sin embargo, y al mismo tiempo, resulta difícil para mí evitar una asociación incómoda, y hasta cierto punto dolorosa: la evidencia de una Argentina dolida, enferma de violencia e intolerancia, una y otra vez frustrada, donde los “che hermano” se han convertido en estos últimos 12 años en vecinos enfrentados por mundos aparentemente irreconciliables.

En efecto, existe otro significante, otra lectura sobre lo que dejó la gestión de esos 12 años de gobierno que deja poco para festejar: una suerte de segunda década perdida que, más allá de ciertos logros, dista de haber podido sacar a un tercio de la población de la pobreza. Logró, eso sí, mantenerlos en silencio, anclados en un pasado doloroso y sin futuro; en pocas palabras, sin esperanza, aspirando a sobrevivir el día a día.

Tampoco pudo, durante esos 12 años –la mitad de los cuales se ufanó por mostrar al mundo sus superávits gemelos–, unir a los argentinos sino más bien profundizar grietas de antigua data y actualizarlas con nuevas formas de expresión de viejos enconos. Tampoco supo mejorar la educación, respetar la autonomía de la Justicia, fortalecer los valores republicanos y, sobre todo, gobernar con transparencia, ejemplaridad y sentido ético.

En ese contexto de frustración y sentimiento de pérdida me pregunto qué significado social contiene la desaparición de Santiago Maldonado. ¿Qué fue lo que hizo que una multitud a lo largo y a lo ancho del país se identificara y conmoviera con un joven de quien hasta hace poco sabíamos poco y nada?

Dejo deliberadamente de lado el uso perverso y vergonzoso que algunos sectores políticos han intentado hacer del caso. Dejo también por fuera las evidencias de cierta cortedad de miras de una dirigencia incapaz de sumar en una sola voz el reclamo unificado por una respuesta rápida a la angustia que nos genera y por una pronta resolución del caso.

Asisto a una nueva confirmación de que son aún muchos los que no comprenden que nuestra democracia vino no sólo para que ejercitemos el ritual del voto sino a permitirnos mantener presente que todavía nos llaman a la puerta casos como BlumbergNismanMaldonado y tantos otros tan importantes, tan dolorosos y tan urgentes en su necesidad de ser esclarecidos.

De esto parece no tener conciencia una parte sustantiva de la vieja dirigencia pero tampoco varios de los que se sienten parte del “club de la nueva política”. ´

¿Qué hace que un acontecimiento, un evento, se convierta en un hecho social de magnitud? Durkheim sostenía que un hecho social remite a modos de actuar, de pensar y de sentir, exteriores al individuo, y que poseen un poder de coerción externa en virtud del cual se le imponen.

Un poder que se reconoce por la resistencia que el hecho opone a toda actividad que pretenda violentarlo y que remite necesariamente al medio social.

Y el hecho social que se sitúa por detrás y a los costados de esa sensación de frustración y reparación que genera la desaparición de Santiago Maldonado es multifacético. Se nutre por un lado de la desconfianza endémica y el descrédito hacia el conjunto del entramado institucional que debería reglar la vida en sociedad. Por otro, en la falta de un abanico de solidaridades que eludan lo que podríamos designar como “el particularismo de lo universal”, es decir, el hecho de que esas tragedias no puedan ser inscriptas en una misma herida común. Una que pueda sensibilizarnos a todos, para que no existan “categorías de víctimas” según nuestras convicciones o creencias políticas.

Lo que quiero decir es que tenemos que ser capaces de impugnar con determinación esa idea de que hay “víctimas y víctimas”, ejemplificada por el desafortunado contraste establecido por H. Bonafini entre Santiago Maldonado y Jorge Julio López.

El equívoco papel del Estado en la economía

estatismo grafico YR

En una nota de Orlando Ferreres publicada en el diario La Nación “¿Cómo es la participación del Estado en la economía del país?” http://www.lanacion.com.ar/2033420-como-es-la-participacion-del-estado-en-la-economia-del-pais se  resume con bastante precisión la biografía del Estado argentino en su creciente papel en la economía; desde la primera expansión durante la gran crisis de la década del 30, las nacionalizaciones de la posguerra y el creciente proteccionismo (siderurgia, industria pesada, transportes) de los años subsiguientes hasta bien entrados los años 90. Allí reseña también la experiencia de reversión (roll back) de esa tendencia estructural durante las presidencias de Carlos Menem y, finalmente, la vuelta del impulso estatista durante los años recientes.

La presencia del Estado en la economía pasó del 9 al 15% durante la década del 30, llegando a implicar el 25% a mediados de la década del 50 y al 46% hacia fines del ciclo 2003-2012. Eso coloca al caso argentino bastante por delante de la experiencia latinoamericana y más bien en las vecindades de la experiencia de los países europeos donde aproximadamente el 50% (a veces algo más) de la economía está en manos del Estado. El problema, pareciera ser, es que nuestro sistema tributario no guarda esa misma correspondencia que exhibe nuestras decisiones de gasto público ni tampoco la calidad de los servicios que ofrece el Estado.

En efecto, ¿cuál es la singularidad de la experiencia argentina comparada con los países europeos? Los argentinos son esencialmente partidarios de un importante papel del Estado en la economía (ver gráfico) pero no prestan el mismo grado de consentimiento a la incidencia del Estado en términos fiscales, es decir, a la proporción del ingreso nacional que el Estado debería desviar del sector privado (restarlo del ingreso disponible para ser consumido, ahorrado o invertido) para poder aplicarlo al gasto público.

En otras palabras los argentinos quieren más participación del  Estado pero no están dispuestos a dotarlo de los recursos financieros necesarios, ya que estos no son reflejados (como debieran) en mejores bienes y servicios sino que, en muchos casos, ocurre todo lo contrario. Esta es una de las claves del fracaso del país: el intento en dotarse de un modelo de desarrollo consistente a largo plazo que evite las recurrentes crisis inflacionarias o de endeudamiento que son disparadas por esta discrepancia estructural entre nuestros deseos de provisión estatal de bienes y servicios, y nuestra disposición a obligarnos fiscalmente a sostenerlo financieramente.

BANALIZAR EL PODER. REVISTA NOTICIAS.

Históricamente la política ha sido un espacio de la vida pública monopolizado por los hombres, reservando a las mujeres el mundo de lo privado, marginándolas de la toma de decisiones sobre los asuntos de interés público. . Aún cuando las democracias latinoamericanas han experimentado un incremento significativo en términos de derechos cívicos y sociales, en el número de mujeres en sus parlamentos e incluso en niveles presidenciales, existe otro fenómeno que convierte a la mayor presencia femenina en el mundo de la política en algo que tiene menos que ver con avances democráticos que en una tendencia creciente hacia su banalización. La mayor visibilidad tiene menos que ver con el ejercicio de derechos que con nuevas modalidades del marketing político. Frente al fracaso de los políticos tradicionales , la creciente feminización de la política parece asociarse más con la necesidad de atraer a un electorado cada vez más escéptico y desconfiado. Si la política, dominada aún por lo masculino,es visualizada como un ámbito de corruptos, insensibles e ineficientes, la mujer emerge como una manera de tender puentes en la creación de credibilidad y mejora de imagen. Estamos en un problema. Cierto es que la política está enfrentada- aquí y en resto del planeta- a acusaciones de ineficiencia o corrupción .Pero el verdadero problema es que la política se ha quedado sin ideologías que la sustente. Sin diferenciales claros los políticos se han quedado sólo con su pura persona. Incidir en la formulación de políticas, ocupar cargos de poder, terminar con las desigualdades salariales o las diversas formas de discriminación y desvalorización son algunas de las deuda pendientes hacia las mujeres. Pero ello tiene poco que ver con la utilización de lo femenino como parte del marketing político.

¿En qué países se sobrevive más al cáncer?

500 investigadores analizaron datos de 25 millones de pacientes en 67 países y concluyeron que el cáncer es mucho más letal en unas regiones que en otras; ¿de qué depende esta diferencia?

Un año antes del traspaso / El poskirchnerismo. La Nacion.

Lunes 8 de Diciembre 2014

Analistas políticos, especialistas en opinión pública y economistas coinciden en marcarlos como los aspectos centrales que deberá atender el próximo presidente; también marcan que el sucesor de Cristina deberá ser moderado y dialoguista

Cuando falta casi un año para que asuma el próximo gobierno, el 10 diciembre de 2015, asegurar la gobernabilidad y restaurar la confianza, sobre todo en la economía, aparecen como los grandes desafíos a los que deberá enfrentarse la próxima gestión, según un grupo de especialistas consultados por LA NACION.

Para ello, parten de algunos datos clave de la realidad, como el hecho de que es probable que la próxima administración no cuente con un control completo del Congreso, como hoy tiene el kirchnerismo, y que el escenario económico para 2015 luce incierto, con pocas posibilidades de mejoras profundas durante el período electoral.

La consultora política Graciela Römer planteó que “con un Parlamento sin una fuerza dominante, la próxima gestión se verá obligada a un importante ejercicio de acuerdos y diálogo para sostener lagobernabilidad“. En esta línea, Mariel Fornoni, directora de Management & Fit, también consideró que será “fundamental” asegurar la gobernabilidad, porque “va a haber un escenario muy fragmentado, con un Congreso muy dividido”.

Por su parte, Carlos Fara, presidente de la Asociación Argentina de Consultores Políticos (Asacop), coincidió en que puede haber problemas derivados de “un Congreso muy fragmentado” y la necesidad de “un liderazgo más dialoguista, para abrir las puertas a consensos en el corto plazo”. Advirtió además que la opinión pública “va a dar un pico de apoyo al próximo gobierno en sus primeros meses” que contribuirán a lograr trabajar en conjunto.

En cuanto a las principales demandas que deberá enfrentar la nueva gestión, los problemas de índole económica, sobre todo en términos de “recuperar la confianza”, aparecen como la prioridad. Además, la necesidad de un “liderazgo moderado”.

“Las medidas económicas para salir de la recesión y combatir la inflación y el desempleo son el principal desafío, porque la economía es la que marca el humor social. Entonces deberán trabajar para ver cómo restablecen la confianza”, indicó Fornoni.

En tanto, Römer destacó que la sociedad busca “liderazgos de articulación y no los utilizados por el kirchnerismo a partir de la concentración de poder y la intolerancia frente a las diferencias”. Y agregó la necesidad de “un liderazgo más horizontal”, ya que la sociedad “no espera liderazgos con perfiles heroicos ni cambios sustanciales”, sino que lo que quiere son “buenos administradores transparentes que den respuesta a los problemas cotidianos”.

En este aspecto, Fara manifestó que en la Argentina “se juegan dos grandes ejes. Uno es el estilo de liderazgo moderado que espera la sociedad, que coincide con el perfil de la mayoría de los precandidatos presidenciales, y el otro es cuánto cambio está esperando la sociedad respecto de lo que hizo el kirchnerismo en estos doce años, que también es moderado, porque hay conciencia de que hay cosas que se hicieron bien”.

En el plano económico, los especialistas alertaron sobre un escenario complicado y coincidieron en la necesidad de buscar consensos a la hora de trazar las políticas económicas que permitan salir de la recesión y bajar la inflación, entre otras urgencias. Según el economista Orlando Ferreres, hay dos escenarios posibles. En caso de que el Gobierno acuerde con los holdouts, “puede haber un final relativamente tranquilo y pueden tomarse medidas graduales para tratar la inflación, la pobreza y el desempleo”. Pero advirtió que “si se pretende no pagarles, será una jugada de alto riesgo. En este caso, aparece la necesidad de políticas de shock. Este gobierno deja una macroeconomía muy distorsionada que hay que poner en orden”, finalizó.

Por su parte, Rodrigo Álvarez, director de la consultora Analytica, consideró que el principal desafío va a ser “restaurar la confianza en política económica que sólo se va a lograr si se presenta un plan que ataque los principales problemas y que explicite cuáles van ser las herramientas”.

“Una gran dificultad será cómo financiar los ajustes que va a tener que hacer la economía. Todos tenemos claro que hay ajustes pendientes en los subsidios a los servicios públicos y que el Gobierno no se puede seguir financiando con el Banco Central. Entonces habrá que ver qué tan rápido se atacan estos frentes”, sostuvo.

En tanto, el economista jefe de FIEL, Daniel Artana, nombró entre las principales urgencias “el déficit fiscal, la inflación, un crecimiento desmedido del gasto público, distorsión de los precios, desempleo y las pocas reservas en el Banco Central”.

“Una gran dificultad será cómo financiar los ajustes que va a tener que hacer la economía. Todos tenemos claro que hay ajustes pendientes en los subsidios a los servicios públicos y que el Gobierno no se puede seguir financiando con el Banco Central. Entonces habrá que ver qué tan rápido se atacan estos frentes”, sostuvo.

En tanto, el economista jefe de FIEL, Daniel Artana, nombró entre las principales urgencias “el déficit fiscal, la inflación, un crecimiento desmedido del gasto público, distorsión de los precios, desempleo y las pocas reservas en el Banco Central

GRACIELA ROMER EN FUNDACION CLINTON. DICIEMBRE 2014

Se agrava la situación social en la región, según datos de la Cepal. La Nacion. Martes 27 de Enero de 2015

El organismo señaló que en 2014 creció el número de indigentes; hay 167 millones de pobres, de los cuales 71 millones no tienen recursos para comer

n un contexto de desaceleración de la actividad económica -en el caso de la Argentina, directamente de una caída de su producto bruto-, en 2014 creció la tasa de población indigente en América latina, y la situación social podría agravarse más este año. La tendencia negativa fue advertida ayer por la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal), que presentó su Panorama Social de América latina 2014.

El estudio indica que, para el promedio de 18 países, la indigencia o pobreza extrema -situación en la que están quienes no tienen ingresos suficientes siquiera para procurarse la alimentación más básica- pasó de 11,3 a 11,7% entre 2012 y 2013, en tanto que las proyecciones para 2014 ubican ese indicador en el 12 por ciento. Así, según la publicación, América latina tendría 167 millones de personas pobres (el 28% de sus habitantes), de las cuales 71 millones estarían en la indigencia.

Esos datos, sin embargo, podrían estar algo subestimados, al menos en la parte que le toca a la Argentina. El informe de la Cepal ya no publica datos particulares de los índices para nuestro país (los últimos corresponden a 2012). El organismo tiene en cuenta las estadísticas oficiales de cada país; en el caso local, el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) corresponde al primer semestre de 2013 y da cuenta de una pobreza de 4,7% y de una indigencia de 1,4% de la población urbana. Son cifras cuestionadas, porque fueron construidas a partir de la subestimación que, a partir de la intervención política del Indec en 2007, afectó los precios de las canastas de consumo usadas para calcular los índices de la realidad social (se compara el precio de esos conjuntos de bienes con los ingresos percibidos por los hogares).

Otras estimaciones, como la realizada por la Universidad Católica Argentina a partir de su Encuesta de la Deuda Social, ubican a la pobreza en alrededor del 25 por ciento.

Aunque ya no hay índices de la Argentina, el país sí está considerado en el dato promedio de la región, según explicó a LA NACION, desde Santiago de Chile, el jefe de la Unidad de Estadísticas Sociales de la Cepal, Xavier Mancero. Según dijo, se tomó un valor proyectado a partir del dato que publicó el Indec para 2012.

Según el funcionario, en el organismo “hay conciencia” de los cuestionamientos que tiene la medición de precios en la Argentina y, en consecuencia, también los índices de pobreza e indigencia. Pero agregó que institucionalmente no se ha hecho una valoración del tema ni se han encontrado fuentes alternativas para reemplazar los índices.

Mancero explicó que, en la región, se observó un estancamiento del índice de pobreza (que, a diferencia de la indigencia, mide la capacidad de acceso a un conjunto algo más amplio de bienes y servicios básicos). La razón para el alza de la indigencia, señaló, es que incluso en países que no tienen un problema de inflación alta (como la Argentina y Venezuela) los precios de los alimentos subieron más que los de los bienes en general.

Para este año, el organismo estima un crecimiento del producto bruto regional de 2,2%, lo que implica un repunte respecto del 1,1%, con el que habría cerrado 2014. Para la Argentina se proyecta un avance de uno por ciento. Son tasas que no permitirían una buena dinámica del mercado laboral. A eso se suma, según advirtió ayer la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, que es posible que se reduzcan los recursos fiscales para las políticas sociales.

Población vulnerable

12%

Pobreza extrema

Es el porcentaje de latinoamericanos que no reciben ingresos suficientes ni siquiera para la alimentación

19,1%

Gasto en planes

Es la participación, sobre el PBI, de los recursos destinados a mejorar la situación social; el dato es del bienio 2012-2013 y muestra un leve avance respecto de los años previos

La problemática juvenil

El estudio señala que en los últimos años hubo avances en la región en cuanto a la cobertura del sistema educativo; pero advierte sobre las mayores tasas de desempleo, desprotección social e inseguiridad que sufren las personas jóvenes

Se agrava la situación social en la región, según datos de la Cepal.

La Nación. Martes 27 de Enero de 2015

El organismo señaló que en 2014 creció el número de indigentes; hay 167 millones de pobres, de los cuales 71 millones no tienen recursos para comer

n un contexto de desaceleración de la actividad económica -en el caso de la Argentina, directamente de una caída de su producto bruto-, en 2014 creció la tasa de población indigente en América latina, y la situación social podría agravarse más este año. La tendencia negativa fue advertida ayer por la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal), que presentó su Panorama Social de América latina 2014.

El estudio indica que, para el promedio de 18 países, la indigencia o pobreza extrema -situación en la que están quienes no tienen ingresos suficientes siquiera para procurarse la alimentación más básica- pasó de 11,3 a 11,7% entre 2012 y 2013, en tanto que las proyecciones para 2014 ubican ese indicador en el 12 por ciento. Así, según la publicación, América latina tendría 167 millones de personas pobres (el 28% de sus habitantes), de las cuales 71 millones estarían en la indigencia.

Esos datos, sin embargo, podrían estar algo subestimados, al menos en la parte que le toca a la Argentina. El informe de la Cepal ya no publica datos particulares de los índices para nuestro país (los últimos corresponden a 2012). El organismo tiene en cuenta las estadísticas oficiales de cada país; en el caso local, el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) corresponde al primer semestre de 2013 y da cuenta de una pobreza de 4,7% y de una indigencia de 1,4% de la población urbana. Son cifras cuestionadas, porque fueron construidas a partir de la subestimación que, a partir de la intervención política del Indec en 2007, afectó los precios de las canastas de consumo usadas para calcular los índices de la realidad social (se compara el precio de esos conjuntos de bienes con los ingresos percibidos por los hogares).

Otras estimaciones, como la realizada por la Universidad Católica Argentina a partir de su Encuesta de la Deuda Social, ubican a la pobreza en alrededor del 25 por ciento.

Aunque ya no hay índices de la Argentina, el país sí está considerado en el dato promedio de la región, según explicó a LA NACION, desde Santiago de Chile, el jefe de la Unidad de Estadísticas Sociales de la Cepal, Xavier Mancero. Según dijo, se tomó un valor proyectado a partir del dato que publicó el Indec para 2012.

Según el funcionario, en el organismo “hay conciencia” de los cuestionamientos que tiene la medición de precios en la Argentina y, en consecuencia, también los índices de pobreza e indigencia. Pero agregó que institucionalmente no se ha hecho una valoración del tema ni se han encontrado fuentes alternativas para reemplazar los índices.

Mancero explicó que, en la región, se observó un estancamiento del índice de pobreza (que, a diferencia de la indigencia, mide la capacidad de acceso a un conjunto algo más amplio de bienes y servicios básicos). La razón para el alza de la indigencia, señaló, es que incluso en países que no tienen un problema de inflación alta (como la Argentina y Venezuela) los precios de los alimentos subieron más que los de los bienes en general.

Para este año, el organismo estima un crecimiento del producto bruto regional de 2,2%, lo que implica un repunte respecto del 1,1%, con el que habría cerrado 2014. Para la Argentina se proyecta un avance de uno por ciento. Son tasas que no permitirían una buena dinámica del mercado laboral. A eso se suma, según advirtió ayer la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, que es posible que se reduzcan los recursos fiscales para las políticas sociales.

Población vulnerable

12%

Pobreza extrema

Es el porcentaje de latinoamericanos que no reciben ingresos suficientes ni siquiera para la alimentación

19,1%

Gasto en planes

Es la participación, sobre el PBI, de los recursos destinados a mejorar la situación social; el dato es del bienio 2012-2013 y muestra un leve avance respecto de los años previos

La problemática juvenil

El estudio señala que en los últimos años hubo avances en la región en cuanto a la cobertura del sistema educativo; pero advierte sobre las mayores tasas de desempleo, desprotección social e inseguiridad que sufren las personas jóvenes

El ex viceministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, advirtió que “el Gobierno tiene una mala lectura de la realidad social”

DIARIO LA PRENSA. VIERNES 30 DE ENERO 2015

El especialista advirtió que se trata de una situación “estructural” porque “estamos ante la tercera generación de pobreza”, y afirmó que “el Indec estaba marcando 4,5 por ciento de pobreza en la Argentina, no vio la dimensión del problema”.

El ex viceministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, estimó hoy que la pobreza en Argentina afecta al “27 por ciento” de la población, advirtió que es una situación “estructural” y afirmó que “el Gobierno tiene una mala lectura de la realidad social”.

Asimismo, según cifras dadas a conocer hoy por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la pobreza en la región en 2014 alcanzó al 28 por ciento, lo que refleja que “su proceso de reducción se ha estancado en torno a ese nivel, desde 2012”, mientras que en ese mismo lapso la indigencia aumentó de 11,3 a 12 por ciento.

Esto surge del documento Panorama Social de América Latina 2014 de la Cepal, que relevó el nivel de pobreza en la región en base a las encuestas de hogares de los respectivos países.

En el caso de Argentina, en el cuadro aparece información sólo hasta 2012, dado que el Indec suspendió, a principios de 2014, la difusión de cifras oficiales de pobreza.

Sobre este problema en el país, Arroyo estimó que “la Argentina tiene el 27 por ciento de pobreza”, y remarcó dos datos también preocupantes: “Hay 34 por ciento de trabajo informal, uno de cada tres que trabajan no tiene recibo de sueldo, no tiene obra social, no tiene vacaciones pagas, tiene trabajo precario; y, en tercer lugar, hay un millón y medio de jóvenes que no estudian ni trabajan”.

“Ahí está el problema central de la Argentina”, definió el ex funcionario, y explicó que “es una pobreza estructural porque estamos ante la tercera generación de pobreza; es una pobreza intergeneracional (es decir, padres, abuelos)”, detalló.

“Yo creo que el Gobierno tiene una mala lectura de la realidad social. El Indec estaba marcando 4,5 por ciento de pobreza en la Argentina, no vio la dimensión del problema”, juzgó el especialista.

Arroyo señaló que “el Gobierno ha tenido una lógica para atender la pobreza que es transferir dinero”, y precisó que “la política social son 75 mil millones de pesos; de esos, 68 mil, o sea casi todo, es dinero directo a las personas”.

“Su principal esquema, que es transferir dinero, contra 40 por ciento de inflación este año, o 30 por ciento el anterior, o 25 por ciento el anterior, fue perdiendo efectividad”, aseguró, al tiempo que opinó que “el modelo de programas sociales está agotado”.

Planteó, asimismo, que “hay que hacer un cambio fuerte en la política social”, aunque “hay que mantener lo que tiene que ver con la Asignación Universal por Hijo”.

“Hay que crear un derecho a un primer empleo, que es que una empresa que toma un joven, tenga una deducción impositiva durante 24 meses”, evaluó.

También recomendó “cambiar la escuela secundaria e ir a un sistema dual” donde, “en los últimos dos años, un chico además de estar en la escuela pueda hacer pasantías”,. Instó a “armar un fondo masivo de crédito para financiar la compra de máquinas y herramientas”, y “armar un sistema de empalme de planes sociales y trabajo”.

A nivel regional, el informe de la Cepal detalló que la pobreza afectó en 2014 a 28 por ciento de la población de América Latina, o sea, un universo de 167 millones de personas, de las cuales 71 millones “sufrían extrema pobreza o indigencia”.

“La situación de la pobreza en la región se mantuvo estable entre 2012 y 2013, cuando afectó en ambos años, a 28,1 por ciento de la población”, especificó. En tanto, la indigencia trepó de “11,3 por ciento en 2012 a 11,7% en 2013”, y en 2014 habría ascendido “hasta 12 por ciento”.

Por su parte, la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, estableció que “la recuperación de la crisis financiera internacional no parece haber sido aprovechada suficientemente para el fortalecimiento de políticas de protección social”. Y subrayó que “ahora, en un escenario de posible reducción de los recursos fiscales disponibles, se requieren mayores esfuerzos para apuntalar dichas políticas”.

Marcha del 18 F

El 18-F, algunas certezas y mucha incertidumbre.

La Nación. Domingo 22 de Febrero

El 18-F, algunas certezas y mucha incertidumbre – 22.02.2015 – lanacion.com  // // // // // // // // // // //

a marcha del 18-F fue sin duda un hecho político. Y lo fue por el impacto que tendrá sobre la campaña electoral y sus principales actores -Gobierno y oposición-, y porque su espontaneidad representó un ejercicio democrático inesperado, de una población que desde hace tiempo viene dando señales de escepticismo, apatía y desafección respecto de la política como instrumento para cambiar otra cosa que no sea la calidad de vida de sus actores principales. Sin duda, una expresión del reservorio de valores democráticos y vocación republicana que aún siguen vivos entre los argentinos, aunque lamentablemente necesitemos de una muerte como la del fiscal Nisman para activarlos.

Pero esta vez la muerte pudo convertirse no en ausencia, sino en plenitud de conciencia. No en emblema de lo ausente, sino de aquello que falta. Fue una multitudinaria marcha que llevó a miles de ciudadanos a exigir justicia y conocer la verdad sobre la muerte de un fiscal que decidió inculpar por encubrimiento y complicidad a una presidenta, un canciller y miembros de su entorno, en relación con funcionarios iraníes inculpados de responsabilidad en el atentado contra la AMIA. Pero la convocatoria hecha por un conjunto de fiscales que reclamaban seguridad y protección para llevar a cabo su trabajo fue desbordada en sus objetivos originales. La sensación de estupor por la muerte violenta de Nisman activó un malestar que estaba presente en la población, y la marcha se convirtió en un medio para canalizarlo.

El homenaje al fiscal produjo así una gran catarsis del miedo e incertidumbre y el profundo sentimiento de desprotección y fragmentación social con que conviven diariamente muchos argentinos. El reclamo por la justicia es el reclamo por la vigencia de la ley y el Estado de Derecho, única instancia que permite la vida en sociedad y la protección de los más débiles, y fue el paraguas donde convergieron descontentos variados: hubo quienes se movilizaron por la inseguridad, la corrupción, el exceso de personalismo, el rechazo por la falta de justicia y transparencia, el reclamo por la verdad, la lucha contra la corrupción y los bolsones de impunidad. También el reclamo por la honestidad de la palabra y un discurso asociado con la realidad. Por supuesto pudo mezclarse con alguna voluntad destituyente, que al ser voluntades sectoriales no lograron contaminar el verdadero sentido democrático que dominó el acto.

Desde el oficialismo y sectores de la izquierda, se afirma que fue un acto de sectores medios. No es del todo cierto pero aun cuando lo fuera, es bueno tener presente que la democracia no es sólo un número: es un conjunto de valores, una práctica y un proceso donde, desde el mandato y la legitimidad de origen que otorga una mayoría, debe priorizar el bien común teniendo como norte el conjunto de la sociedad a través del diálogo, el respeto por las minorías y la construcción de comunidad. La pregunta que muchos se hacen es quién se beneficia o perjudica con este “antes/después” de la marcha del 18-F. Sin duda, el Gobierno ha sido golpeado desde la muerte del fiscal, a tal punto que le resulta difícil sostener su tradicional capacidad y creatividad para manejar la agenda.

El desafío hoy es que el cambio de agenda en la sociedad, expresado en la marcha del 18-F, en la que los temas institucionales y el reclamo por la corrupción podrían convertirse en dominantes, deja al oficialismo sin ventajas competitivas. Pero no es seguro que la oposición pueda capitalizarlo. Ello dependerá de su capacidad para demostrar que no es necesariamente válida esa presunción popular sobre que “en el fondo todos roban pero por lo menos algunos hacen”.