CONSULTORÍA EN OPINIÓN PÚBLICA Y COMUNICACIÓN

Creemos que la mayoría de las batallas públicas -sea en el campo político como en el de mercado – son ganadas o perdidas en base a quién tiene éxito en imponer la definición de la
batalla. Esto requiere comprender y anticipar las posiciones que el público adoptará o podría
adoptar ante distintos escenarios, las fuerzas potenciales que pueden ser presentadas por el
cliente, y las posibles líneas de ataque de la oposición. Esta filosofía otorga prioridad a los
siguientes elementos:

  • Investigación que testee el impacto de la información:

Investigación que testee el impacto de la información, el tipo de argumentos y razonamiento que se pondrán en juego en la situación de competencia, antes que éstos sean presentados a la opinión pública.

  • El Poder de un argumento positivo

Los ataques negativos han llegado a dominar la escena pública. Uno de los resultados de
esta tendencia ha sido un fracaso en gran parte de las campañas políticas y comerciales.
Nuestra experiencia nos ha demostrado que un argumento fuerte y persuasivo no es
solamente un test de apertura para captar adhesiones, sino que también es frecuentemente
el mejor amortiguador contra cualquier ataque que se presente.

  • Disciplina al ejecutar las estrategias de comunicación

Muchas veces estrategias de comunicación correctamente diseñadas han sido ineficaces
por no tener en cuenta el mensaje básico, incorporando mensajes secundarios que
disminuyen el potencial comunicacional de la campaña. Más que nada, un mensaje efectivo
debe estar libre de confusión. Debe ser difundido con repetición pero sin saturación.

  • Capacidad y rapidez de respuesta…

Una campaña debe determinar qué ataques son reales amenazas y cuáles no, y luego
moverse rápidamente para neutralizar aquellos ataques que tienen posibilidades de escalar.
Los métodos tradicionales de investigación están basados en la suposición que los votantes
así como los consumidores pueden decir cómo y por qué toman sus decisiones.
Desafortunadamente, años de investigación en psicología demuestran que la población es
un mal relator al contar sus propios procesos de toma de decisiones. Los encuestados
concientemente dan una respuesta porque les han preguntado, pero esa respuesta no
necesariamente refleja linealmente su verdadera postura, ni tampoco el nivel de
significancia que el tema tiene para ellos.

Para llegar a ello se requiere de técnicas diseñadas para descubrir la estructura de los
procesos reales de toma de decisiones.

Nuestro Estudio utiliza técnicas estadísticas – principalmente logit y probit Analysis- para
determinar la estructura subyacente de los procesos reales de toma de decisiones,
permitiendo identificar el impacto diferencial que los distintos factores en juego tienen sobre
los comportamientos, ya sea en la esfera de lo político como en la de mercado.